Feb 18, 2026 / 14:37

Rusia condena a cuatro testigos de Jehová; usó espías para grabarlos en secreto

- Rusia condenó a cuatro Testigos de Jehová a prisión por “extremismo”, usando grabaciones encubiertas; organismos internacionales critican la medida

Rusia.- Cuatro integrantes de los testigos de Jehová fueron sentenciados a prisión en Rusia tras ser acusados de actividad extremista. Las condenas se sustentaron en grabaciones encubiertas realizadas por agentes infiltrados en reuniones de oración, según informó la organización religiosa.

Desde 2017, cuando el grupo fue prohibido en Rusia al ser catalogado como “organización extremista”, más de 220 personas han sido encarceladas en el país por su pertenencia a esta confesión.

En uno de los casos, un hombre de 61 años recibió una condena de seis años y dos meses de prisión en la ciudad de Birobidzhan. En otro proceso, tres personas fueron sentenciadas a seis años de cárcel cada una en la ciudad de Tver.

Críticas internacionales

La prohibición ha sido cuestionada por organismos internacionales. En 2022, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que la medida era ilegal, mientras que el Comité de Derechos Humanos de la ONU también la condenó.

Los procesos recientes han llamado la atención por el uso de agentes encubiertos que se integraron en pequeños grupos religiosos antes de entregar material editado a los investigadores. Según la organización, las grabaciones muestran oraciones y reuniones pacíficas, lo que refuerza las críticas sobre la falta de proporcionalidad en las acusaciones.

Prohibición de los Testigos de Jehová en Rusia

La prohibición de los Testigos de Jehová en Rusia se originó en abril de 2017, cuando la Corte Suprema rusa declaró a la organización como una “entidad extremista” tras una solicitud del Ministerio de Justicia. La sentencia ordenó la disolución de su centro administrativo en San Petersburgo y la clausura de todas sus actividades en el país. Desde entonces, las autoridades han perseguido sistemáticamente a sus miembros, con redadas en domicilios, confiscación de materiales religiosos y procesos penales.

El gobierno ruso justificó la medida señalando que los Testigos de Jehová promovían la “ruptura de la unidad social” y que sus publicaciones contenían “propaganda extremista”. Bajo esta clasificación, se les equiparó legalmente con grupos radicales prohibidos en Rusia, lo que abrió la puerta a sanciones severas.

Los datos oficiales muestran que desde la prohibición se han realizado más de dos mil redadas contra miembros de la organización y se han dictado más de un centenar de condenas, algunas con penas de hasta ocho años de prisión. El Comité de Investigación de Rusia ha defendido estas acciones como parte de la lucha contra el extremismo, mientras que el Ministerio de Justicia insiste en que la organización representa una amenaza para la seguridad nacional.

Rusia ha mantenido una política de control estricto sobre las religiones consideradas “no tradicionales”, favoreciendo a la Iglesia Ortodoxa como institución dominante. En este marco, los Testigos de Jehová han sido señalados por su negativa a participar en actividades militares, su rechazo a símbolos patrióticos y su independencia organizativa, factores que el Estado interpreta como incompatibles con la cohesión nacional.

A nivel internacional, organismos como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional han criticado la medida, calificándola como una violación de la libertad religiosa.

Con información de: Excélsior

CD/VC

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