Oct 10, 2022 / 09:46

"Vitaminas para el alma" y el Estanquillo "El Chino" sobreviven en centro histórico de Veracruz

Isabel Zamudio

* Pese a la tecnología y a la pandemia, subsisten dos pequeños negocios de venta de revistas

Veracruz, Ver.- En un centro histórico agonizante, dos pequeños negocios de venta de revistas, libros usados, periódicos y revistas nuevas, han logrado sobrevivir en la ciudad de Veracruz.

Se trata del changarro denominado “Vitaminas para el alma” de la calle Madero y Rayón, con 65 años de antigüedad, y el Estanquillo “El Chino” de Independencia y Lerdo, próximo a cumplir un siglo.

Con Marcos Ventura e hijos, usted puede encontrar libros, enciclopedias, revistas de todo tipo, muchas de ellas ya fuera de circulación desde hace décadas.

Lo que más se venden son libros de superación personal, terror y amor, señala Marcos Ventura López, cuyo padre, originario de Yucatán cambió su puesto de tortas, por el de libros.

El puesto de revistas y libros “Vitaminas para el alma”, atiende un promedio de 70 clientes al día, muchos de ellos estudiantes de los diversos niveles.

“Este lo inició mi padre, Omar Ventura Pech, yucateco. Él empezó vendiendo las revistas que él mismo compraba para leer, y como tenía un puesto de tortas ahí las vendía, usadas, porque ya las había leído él, y después se dio cuenta que sí pegaba, y poco a poco se fue incrementando, y cambió las tortas por los libros y le rentaron este negocio en que estamos, Madero 967 y de aquí fue que se levantó y se hizo uno de este negocio, él ya falleció hace 27 años y ya se nos quedó a mi”, platica Marcos, cuya vida ha transcurrido en ese negocio familiar.

Ellos no buscan los libros y revistas, sino que llegan allí, los mismos clientes que compran les llevan a vender.

“Nosotros no vamos a ningún lugar a comprar los libros, nuestros mismos clientes son los que nos proveen de libros…. Vendemos de todo tipo, ya bien sea de amor, de suspenso, cualquier tipo de literatura, vendemos técnicos, licenciaturas, medicina, veterinaria, odontologia de muchos, les sirve mucho de apoyo a los de nuevo ingreso porque les vendemos libros como apoyo, usados pero les sirven bastante”.

La situación económica, -más que la falta de lectores, pues en promedio en el país se lee un libro y medio al año por persona-, es lo que pega a las ventas.

“Sí leen, sí están leyendo en Veracruz, la economía es lo que afecta más, no es tanto que no lea el niño sino que los papás no tienen recursos para comprarle el libro que los niños quieren, porque en verdad hay muchos niños que pasan por aquí y dicen mira papá ese libro y mira ese otro libro, y algunos tienen la posibilidad y los compran, pero la mayoría casi no”.

En eso coincide Raymundo Marquez Sánchez, “El Chino”, dueño de un estanquillo ubicado en el zócalo de la ciudad y que ha pasado por cuatro generaciones de su familia.

“Ahorita las ventas y consumo de revista han bajado un poco, en el sentido de que han desaparecido muchas, pero ya ahorita ha agarrado un poquito de ritmo. Por la pandemia se cayó todo eso, igual que los periódicos, pero ahorita ya empezó a agarrar poquito de ritmo, y todas las revistas que hay se empiezan a vender, porque ya quedan pocas. Han quitado muchas revistas… Hay menos voceadores ambulantes, de algunos puestos del 100% ya estamos quedando el 50. Porque se han retirado, otros los quitan, cierran el puesto, se comen el capital y ya no tienen para invertir”.

El Estanquillo “El Chino”, ubicado en el corazón de la ciudad de Veracruz, abre todos los días del año, llueve, truene o relampaguee.

“El puesto tiene 98 años y yo tengo de estar aquí 66. Era de mi abuelita que lo fundó, después mi papá, mi hijo y yo que somos las cuatro generaciones que han estado aquí”.

Lo más difícil de vender son las enciclopedias, quienes las adquieren las usan para decorar algún rincón de la casa o la oficina, otros por nostalgia, menciona Marcos Ventura.

“Siempre va a haber gente que se interese por la buena lectura, como las enciclopedias, hoy en día no se nos venden, pero hay señores que las quieren por nostalgia, así es como se venden. Sí ha bajado mucho en enciclopedia pero en libro de lectura no, ahí va más o menos”.

Marcos Becerril, un turista y comprador curioso, procedente de Baja California, interviene en la entrevista con “El Chino”, para expresar que en Tijuana, donde vive, no se ven ya casi estanquillos de periódicos y revistas.

Se admira al ver que jóvenes y adultos de todas las edades llegan a comprar y que a pesar de que lo digital cada vez se impone más, el negocio del papel lucha por sobrevivir.

“Vivo en Tijuana y yo trabajaba para una compañía que se llamaba Librolandia que corría por todo el Pacífico, salía de Guadalajara y llegaba hasta Ensenada, repartiendo los libros, ya también desapareció, ya todo en el teléfono….vean cómo va llegando la gente de edad a la antigua, a lo escrito”.

CD/YC

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