Sep 22, 2023 / 09:41

Una nueva oportunidad para rescatar y ensanchar los espacios de libertad

Imagen: Suman 15 días que inició formalmente la organización del proceso electoral más grande en la historia de México. No es para menos. Se trat

Suman 15 días que inició formalmente la organización del proceso electoral más grande en la historia de México. No es para menos. Se trata de un proceso donde aproximadamente 100 millones de mexicanas y mexicanos decidirán el domingo 2 de junio del próximo año quién encabezará la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión, la composición de 31 congresos estatales (todos, menos Coahuila), la definición de nueve gubernaturas, y las presidencias municipales de 30 estados del país, menos Durango (2023) y Veracruz (2025).

Vendrán muchos agarrones como la polémica del plagio de tesis, van a salir más copy page de otros personajes políticos, las precampañas, campañas, selección y capacitación de ciudadanos para recibir votos y contarlos, y el resto de la organización de la elección traerá polarización, intervención de gobiernos en temas electorales, deslealtad extendida a las normas del juego democrático, y de autoridades electorales que se muestran francamente vulnerables ante el tamaño del desafío.
Hay datos interesantes como por ejemplo qué en promedio, quienes votan son más felices que los que no lo hacen.

Se comenta qué en América Latina, un análisis para 18 países señala que (como en otros estudios de países europeos) hay una relación positiva entre el voto y la felicidad. Una relación que, sin embargo, está matizada en aquellos países con voto obligatorio.

En un análisis sobre la incidencia en la satisfacción vital de procesos electorales en países europeos entre 1989 y 2019, se encontró que el nivel de satisfacción reportado en los meses previos a la jornada electoral era significativamente menor que el reportado en el mismo periodo, pero en años sin elecciones. Una vez que las elecciones tenían lugar, el nivel agregado de satisfacción vital regresaba al promedio en el que se ubicaba antes de la elección.

De tal suerte que la democracia no se conquista de una vez y para siempre, la felicidad pública y el ejercicio de la libertad con el que aquella está asociada tampoco es permanente ni definitiva. El 2 de junio próximo y a lo largo de los próximos 8 meses, habrá una nueva oportunidad para rescatar y ensanchar los espacios de libertad y seguir en la búsqueda de la felicidad colectiva.

CD/YC

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