Abr 03, 2023 / 10:00

Un poco de historia

Imagen: Antes de “tirar la toalla” para irse de vacaciones Vargas dice que no obstante la preparación de los hombres que integraron el equipo de

Antes de “tirar la toalla” para irse de vacaciones Vargas dice que no obstante la preparación de los hombres que integraron el equipo de trabajo del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, frente a un proceso inflacionario de casi el cien por ciento, sólo atinaron a instrumentar un mínimo de políticas para evitar un estallido social en el corto plazo. Por si fuera poco, en septiembre de ese mismo año se sucedió un terremoto que devasto la capital del país. Sus habitantes, a quienes se les consideraba indiferentes a lo que se sucedía en su entorno, en minutos rebasaron cualquier programa de emergencia gubernamental y se organizaron para prestar auxilio a los afectados. Esta actitud marcó un hito en la historia contemporánea del Distrito Federal (hoy Ciudad de México).

Según la propia versión de De la Madrid, imprimió “nuevas modalidades” para que los priistas decidieran cuál sería su candidato a la Presidencia. Para ello realizó una especie de pasarela, donde cada aspirante expuso su programa político, pero con todo y esto inclinó la balanza por su secretario de Programación y presupuesto, Carlos Salinas de Gortari. Sabía que esta decisión le acarrearía turbulencias. pero eso no obstó para hacerlo de otra manera, incluso se empeñó en ser el artífice de la conducción del proceso y su calendario, al menos en las fechas más relevantes.

A la turbulencia que se refería Miguel de la Madrid fue al surgimiento de la Corriente Democrática del PRI, misma a la cual su secretario de Gobernación, Manuel Bartlett y él subestimaron. Dicha expresión surgió en seno del PRI y pensaron que como hacía seis años, sólo estaban inconformes por el procedimiento de la nominación del candidato; incluso, el liderazgo y protagonismo de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, lo llegaron a considerar como una ambición del poder por el poder. El motivo por el cual llegaron a esa conclusión en los círculos cercanos al poder, fue porque no podían imaginarse que el hijo del general Lázaro Cárdenas se atreviera a desprenderse de todas las consideraciones y los privilegios que el poder podía dispensarles. Llegado el momento de las elecciones, el movimiento derivó en un Frente Democrático Nacional, en el cual se coaligaron el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el Partido Popular Socialista, el Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, el Partido Mexicano Socialista y la Corriente Democrática del PRI. Por otra parte, el Partido Acción Nacional registró como su candidato a Manuel J. Clouthier.

El Partido Revolucionario de los Trabajadores, llevó como su candidata a la señora Rosario Ibarra de Piedra, mujer emblemática por su exigencia permanente para que el Estado diera respuesta por los “desaparecidos” con motivos políticos. Estos tres candidatos, cuando se percataron que el resultado en el conteo de votos demoraba en llegar, realizaron un mitin frente a las oficinas de gobernación –la dependencia encargada de las elecciones– para demandar la pronta entrega de los resultados. La respuesta no se hizo esperar: el “sistema se había caído”.

El gobierno, organizador y conductor del proceso electoral, calificó las elecciones y dio por vencedor a Carlos Salinas de Gortari con el 50 por ciento de los votos, 30 para el cardenismo y 20 para el panismo. A nadie dejó satisfecho el resultado y el mandatario entrante, no sólo quedó bajo el manto del fraude electoral sino con un déficit de legitimidad como nunca antes había sucedido en elecciones pasadas.

CD/JV

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