Jul 22, 2026 / 13:29

Tatahuicapan; cuando la improvisación queda al descubierto

Tatahuicapan, Ver.- Mientras en el Congreso del Estado los municipios de Pajapan y Soteapan recibían el Distintivo de Excelencia en Planeación Municipal 2026-2029, en Tatahuicapan la realidad fue muy distinta. El gobierno municipal volvió a quedar exhibido.

El reconocimiento otorgado por la Comisión Permanente de Desarrollo y Fortalecimiento Municipal no es un premio de cortesía. Es el resultado de cumplir con 42 criterios técnicos, metodológicos y de planeación que reflejan la capacidad de un ayuntamiento para saber hacia dónde quiere conducir a su municipio.

Pajapan y Soteapan hicieron la tarea. Sus alcaldes presumieron, con razón, un trabajo sustentado en la planeación, la transparencia y el compromiso con sus habitantes.

En cambio, Tatahuicapan no pudo presumir nada.

Su Plan Municipal de Desarrollo quedó entre los 55 documentos observados o rechazados por el Congreso al no cumplir parcial o totalmente con los requisitos establecidos. La falta de sustento estadístico, deficiencias en la planeación financiera, omisiones en políticas de igualdad de género, ausencia de una adecuada participación ciudadana y otros señalamientos evidenciaron que el documento no alcanzó el nivel exigido.

Lo más preocupante es que el Congreso no tomó la decisión de un día para otro. Todos los ayuntamientos recibieron una guía metodológica, asesoría técnica y la oportunidad de corregir observaciones antes de la evaluación final. Es decir, hubo tiempo para enmendar errores.

Tatahuicapan no lo hizo.

El resultado coloca al municipio, junto con Oluta, como los únicos del Distrito Local 26 cuyos planes no obtuvieron la validación correspondiente.

La planeación no es un simple trámite burocrático. Es la hoja de ruta para decidir cómo se ejercerán los recursos públicos, qué obras tendrán prioridad y cuáles serán las políticas públicas durante los próximos años. Cuando un gobierno falla desde el documento rector de su administración, inevitablemente surgen dudas sobre su capacidad para gobernar con eficacia y rendición de cuentas.

Ahora el Ayuntamiento tendrá que corregir las observaciones si pretende recuperar la confianza institucional y obtener la validación del Congreso. La pregunta es inevitable. Si no pudieron elaborar correctamente el documento que guía toda la administración municipal, ¿qué garantía existe de que la ejecución de sus programas será mejor?

Porque en política las señales importan. Y cuando un gobierno comienza tropezando en la planeación, difícilmente podrá presumir buenos resultados en la ejecución.

Como dice el viejo refrán, cuando el río suena es porque agua lleva. Y en Tatahuicapan, más que agua, el caudal parece arrastrar serias deficiencias administrativas.

Porque, al final, camarón que se duerme… se lo lleva la corriente.

CD/YC

Únete a nuestro canal de Whatsapp y entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Notas del día: