Abr 06, 2026 / 08:53

Semana Santa 2026 en Veracruz deja más de 1,200 millones y crece 15% anual

Apuntes de economía

Edgar Sandoval Pérez

“No es el monto, es la tendencia lo que define el crecimiento en el turismo"

Hay periodos que no solo reflejan el comportamiento de un sector, sino que permiten dimensionar su verdadero peso dentro de la economía. La Semana Santa 2026 en Veracruz parece ubicarse en ese escenario. Con una derrama económica estimada superior a los 1,200 millones de pesos, el turismo volvió a posicionarse como uno de los principales motores de la actividad económica estatal.

Más allá del monto, lo relevante es la tendencia. En 2024, la derrama estimada rondó los 950 millones de pesos; en 2025 se aproximó a los 1,050 millones.

Para 2026, el crecimiento se ubicaría entre 12% y 15% anual, una expansión que no solo consolida la recuperación del sector, sino que coloca a Veracruz por encima del promedio nacional en términos de dinamismo turístico reciente. En este sentido, el estado no solo crece, sino que mejora su posicionamiento relativo dentro del mercado interno.

Los indicadores operativos acompañan esta tendencia. La zona conurbada de Veracruz–Boca del Río registró niveles de ocupación hotelera cercanos al 95% en los días de mayor afluencia. Por su parte, destinos como Tuxpan, Costa Esmeralda, Los Tuxtlas y Papantla mantuvieron flujos constantes de visitantes, lo que sugiere una mayor distribución territorial de la actividad turística y, en consecuencia, de sus beneficios económicos.

Uno de los elementos más relevantes es el efecto multiplicador asociado al turismo. La derrama no se limita al sector hotelero; se extiende hacia restaurantes, transporte, comercio local, venta de artesanías y servicios recreativos. Este comportamiento permite que los ingresos generados durante el periodo vacacional impacten directamente en una amplia base de unidades económicas, particularmente pequeñas y medianas, que dependen en gran medida de estos ciclos de alta demanda.

En este contexto, el sector restaurantero destacó por su dinamismo. El aumento en el gasto promedio por visitante sugiere que no solo hubo un mayor flujo de turistas, sino también una mayor disposición al consumo. Factores como el encarecimiento de los viajes internacionales y la preferencia por destinos nacionales han favorecido este comportamiento, fortaleciendo el mercado interno.

Desde luego, la temporada no estuvo exenta de retos. La presencia de chapopoteras naturales en algunas zonas costeras representaba un riesgo potencial para la percepción del destino. Sin embargo, su impacto fue limitado. Esto indica que la demanda turística hacia Veracruz mantiene un nivel de solidez relevante, apoyado en su diversidad de oferta y en condiciones generales que permitieron sostener la afluencia.

En el comparativo nacional, Veracruz parece haber capitalizado ventajas competitivas claras: precios accesibles, cercanía con el centro del país y una oferta que combina playa, cultura y naturaleza. Estos factores han permitido mantener niveles elevados de ocupación sin enfrentar, en la misma magnitud, problemas de saturación o encarecimiento observados en otros destinos.

A partir de estos resultados, la discusión trasciende la coyuntura. Si cada periodo vacacional muestra una tendencia creciente, el reto ya no radica en atraer visitantes, sino en consolidar al turismo como una estrategia económica sostenida. Esto implica elevar la calidad de los servicios, incrementar el gasto promedio y fortalecer la integración productiva del sector.

En el análisis que dejan los números de esta Semana Santa es que cuando el turismo en Veracruz se activa, sus efectos se reflejan de manera inmediata en la economía. Ahora el reto está en transformar estos picos estacionales en una base constante de crecimiento.

@EdgarSandovalPIG-TikTok

CD/VC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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