Jun 16, 2026 / 09:14

Rocío Nahle: gobernar con territorio, trabajo y amor a Veracruz

Xalapa, Ver.- Hay políticos que construyen su discurso alrededor de promesas, pero otros lo hacen alrededor de una idea. La gobernadora de Veracruz, ingeniera Rocío Nahle García, que aparece una y otra vez, en entrevistas, discursos y recorridos, es sencilla. Gobernar significa trabajar, escuchar y estar cerca de la gente.

La jornada comienza temprano. Desde las seis de la mañana, según ha contado ella misma, inicia un día que suele transcurrir entre reuniones, supervisiones, recorridos y atención de asuntos públicos. No parece casualidad. Su formación como ingeniera se refleja en una frase que repite con frecuencia: “Un ingeniero por naturaleza es supervisor”. Observar, revisar, corregir y dar seguimiento forman parte de una manera de entender el servicio público.

A 19 meses y medio de gobierno, reconoce sentirse feliz y orgullosa. El tiempo, dice, se le ha ido muy rápido. Tal vez porque la dinámica de gobernar un Estado tan complejo y diverso como Veracruz difícilmente concede pausas. En su visión, los problemas no se resuelven ignorándolos, sino enfrentándolos. “Lo que no está bien, hay que trabajar para arreglarlo, no hay que cerrar los ojos”, sostiene.

Su discurso tiene un hilo conductor que atraviesa prácticamente todas sus intervenciones. El amor por Veracruz. “No les voy a fallar y lo que me mantiene aquí es mi profundo amor a Veracruz”, ha dicho en más de una ocasión. No se trata solamente de una consigna política. Es una declaración que intenta explicar la motivación detrás de las decisiones de gobierno y de una visión que busca trascender el corto plazo.

Rocío Nahle suele definirse como una mujer de convicciones. Recuerda con frecuencia sus años como activista, cuando participó en movilizaciones para defender lo que consideraba causas justas. De aquella etapa conserva una idea que hoy traslada al ejercicio del poder. Los cambios pueden impulsarse con firmeza, pero sin violencia. También recuerda que políticamente nació en la oposición, experiencia que, afirma, contribuyó a formar su carácter y su madurez política.

En un momento histórico en el que las mujeres ocupan espacios de poder cada vez más relevantes, la gobernadora de Veracruz insiste en la responsabilidad que ello implica. “Como mujer estamos abriendo camino para nuestras hijas, para nuestras nietas”, afirma. Considera que las mujeres mexicanas están escribiendo una nueva página en la historia nacional y que el compromiso es responder con resultados.

Su estilo es directo. Quienes la conocen destacan una personalidad enérgica, competitiva y perseverante. Ella misma reconoce que le gustan los retos y que cuando se propone una meta no se detiene hasta verla concluida. Esa determinación parece acompañarla en cada proyecto que impulsa, desde obras estratégicas hasta iniciativas para rescatar espacios emblemáticos, como el Centro Histórico del puerto de Veracruz.

La cercanía con la gente es otro de los rasgos que busca imprimir a su administración. “Gobernar es escuchar al pueblo”, repite con frecuencia. Por eso reivindica la política de territorio y recuerda una de las enseñanzas que más la marcaron del expresidente de la República, Andrés Manuel López Obrador: “más territorio, menos escritorio”. La frase resume una filosofía de gobierno que privilegia la presencia en comunidades, municipios y regiones antes que la distancia de una oficina.

Al mismo tiempo, defiende un gobierno abierto al diálogo. Se define como una servidora pública de puertas abiertas, dispuesta a escuchar propuestas, construir acuerdos y encontrar puntos comunes. El respeto ocupa un lugar central en esa visión. Respeto a la diversidad de opiniones, a la libertad de expresión y al debate democrático, pero también exigencia de respeto hacia la verdad y las instituciones.

Detrás de la figura pública también aparece la dimensión familiar. Habla con orgullo de sus hijas, de su esposo y del respaldo que ha recibido de su familia. Considera que ese apoyo es fundamental para cualquier persona que aspire a desempeñar responsabilidades públicas. Cuando el tiempo se lo permite, disfruta de reuniones familiares alrededor de una carne asada, una de las actividades que más aprecia fuera de la agenda gubernamental.

Rocío Nahle proyecta la imagen de una mujer que confía en sí misma, disciplinada y consciente de la responsabilidad que implica gobernar Veracruz. Su apuesta consiste en combinar trabajo, cercanía y resultados. El tiempo y la evaluación ciudadana serán quienes juzguen el alcance de esa tarea. Mientras tanto, ella insiste en una idea que parece resumir su forma de entender la política. Todo lo que hace, lo hace con entrega, energía y cariño por Veracruz.

CD/YC

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