Ene 07, 2026 / 09:19

PRI naufragó antes de zarpar

Crónicas del Poder

José Luis Pérez Cruz

- Tronó posicionamiento global de la oposición en Coatza
- Pierde el tricolor la narrativa local
- CFE: la tragedia anunciada

Todo estaba listo para un gesto político que, sin ser disruptivo, al menos marcaba una señal: una conferencia conjunta de regidores de Movimiento Ciudadano y del PRI para fijar postura sobre las comisiones asignadas en la primera sesión de Cabildo en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos.

No se trataba de una rebelión, sino de un ejercicio mínimo de oposición articulada, institucional y jurídicamente correcta. Pero la escena se desmoronó antes de salir a cuadro.

De manera abrupta, fueron los propios ediles priistas quienes abortaron la posibilidad de un posicionamiento conjunto.

Las razones, diversas y contradictorias, evidenciaron más desorden que estrategia. Que si no iban todos, no iba ninguno; que si surgió una urgencia de último momento aun estando en Palacio Municipal; que si la decisión no era propia, sino subordinada.

Excusas distintas para un mismo resultado: la cancelación del primer intento de bloque opositor visible en esta administración.

El hecho, más allá de la anécdota, tiene un peso político considerable. En política, la forma es fondo, y lo ocurrido dejó al descubierto una oposición sin cohesión, sin confianza interna y, sobre todo, sin voluntad de asumir costos.

PIERDEN LA NARRATIVA

La inconformidad existía, pero no el carácter para sostenerla colectivamente. Así, la primera lanza opositora se rompió antes de tocar el escudo del poder.

El impacto inmediato es claro: se fracturó la posibilidad de construir una narrativa común frente a la mayoría gobernante. Pero el efecto de largo plazo es aún más delicado.

La desconfianza se instala como norma entre los actores opositores, dificultando cualquier intento futuro de coordinación. Nadie quiere caminar al lado de quien puede dar media vuelta al primer tropiezo.

De seguir por ese cauce, el escenario previsible es una oposición dispersa, reactiva y fácilmente neutralizable, donde cada quien navegue su propio río, aunque desemboque en el mismo mar de irrelevancia política.

Coatzacoalcos no enfrenta una oposición derrotada por el poder, sino una que se desarma sola. Y en política, pocas cosas son tan costosas como renunciar, desde el inicio, a la posibilidad de ser contrapeso.

POSTES AL BORDE DEL COLAPSO: LA TRAGEDIA ANUNCIADA

El riesgo no siempre se presenta con estruendo. A veces se manifiesta en silencio, oxidado y fracturado, como los postes de concreto que hoy sostienen —o apenas aparentan sostener— la infraestructura eléctrica en Coatzacoalcos.

Basta caminar o conducir por el malecón para entender que la ciudad convive con una amenaza latente, visible para cualquiera, pero ignorada por quienes deberían prevenirla.

Los gobiernos municipales del sur de Veracruz, y en particular el de Coatzacoalcos, están obligados a fijar una postura clara frente al deterioro de las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad. No se trata de un debate administrativo, sino de un asunto de seguridad pública.

Tras el paso del frente frío número 25, más de ocho postes colapsaron y alrededor de 60 presentan daños estructurales severos: varillas expuestas, concreto fracturado y una estabilidad comprometida que desafía cualquier estándar mínimo de seguridad.

El episodio más grave estuvo a centímetros de convertirse en tragedia. La caída de una torre eléctrica en las inmediaciones del puente Coatzacoalcos Uno, sobre un vehículo en circulación, dejó al descubierto la fragilidad de una infraestructura envejecida.

¿CUÁNTOS AVISOS MÁS?

El conductor salvó la vida por una combinación de suerte y segundos, mientras trabajadores de un taller cercano también quedaron en riesgo. La pregunta incómoda es inevitable: ¿cuántos avisos más se necesitan antes de actuar?

En este escenario, la omisión se convierte en responsabilidad compartida. Protección Civil no puede limitarse a reaccionar cuando el daño ya está hecho. Su obligación es preventiva y, por tanto, debe conminar formalmente a la CFE a realizar una auditoría técnica integral de todas sus instalaciones en zonas urbanas.

De no hacerlo, la autoridad municipal no sólo será negligente, sino cómplice pasiva de una posible tragedia.

Cada poste dañado es un recordatorio de que el tiempo y la falta de mantenimiento no perdonan. Si no se actúa de inmediato, el escenario futuro es predecible: un accidente con consecuencias fatales, seguido de comunicados, deslindes y promesas tardías.

Coatzacoalcos no puede seguir apostando a la fortuna.

Gobernar también implica incomodar a las grandes instituciones cuando la seguridad ciudadana está en juego. Hoy, el verdadero riesgo no es el clima, sino la indiferencia. Y esa, cuando cae, aplasta sin aviso.

joluperezcruz@hotmail.com

CD/VC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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