Jul 20, 2022 / 07:22

Testimonios de Alcohólicos Anónimos: No es un orgullo ser bebedor...

* Se siente uno como en un callejón sin salida, hay deseos de dejar de tomar

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Cada vez que nos dicen de salir a compartir entran los nervios, pero a la vez una gran alegría. Y no por ver otros lugares, sino para estar con otros compañeros del mismo dolor compartiendo experiencias.

En esta ocasión fuimos cinco personas, tuvimos la oportunidad de escuchar primero las experiencias de otras personas, casi es lo mismo, como dicen “Los Padrinos”, sólo cambian los actores, de ahí en fuera es lo mismo.

Fue una tarde con algo de lluvia. Salimos a compartir nuestras experiencias y nuestro historial alcohólico. No perdemos la oportunidad para sacar todo lo que tenemos, lo que nos hace tomar y es que nada nos gusta, ni lo frío ni lo caliente.

Si tenemos algo, porque lo tenemos; si carecemos de algo, porque no lo tenemos. Todo nos lleva a beber. No somos felices, todos nos incomoda. Todo lo vemos mal. Y acabamos finalmente tomando.

Muchas veces la familia nos dice que los amigos tienen la culpa, pero nada de eso, cada quien es responsable de su borrachera. Lo mismo dicen a los otros que nosotros tenemos la culpa. Son un frente de acusaciones. Un cuento de nunca acabar.

El alcohólico es una buena persona. Su agresividad en ocasiones es porque trae alguna frustración y eso lo hace tomar más de lo normal. Se siente acorralado. Piensa como la gente productiva, pero hay algo que le impide salir adelante.

Es muy fácil acusar a un alcohólico, pero es algo que lo arrastra inconscientemente al alcoholismo, que es una enfermedad.

No se siente uno orgulloso de ser alcohólico. Es como una persona obesa, no se siente orgullosa de pesar más de 150 kilogramos o usar tallas extra grandes. Hay algo que los tiene así. Es como estar en un callejón sin salida, por eso en la primera oportunidad que se tiene uno la aprovecha.

De la literatura de AA:

Otros dicen que no soy un alcohólico. Pero bebo más cada día. ¿Debería ingresar en A.A.?

A muchos de los miembros actuales de A.A. les habían asegurado sus médicos, amigos y parientes, que no eran alcohólicos. El alcohólico mismo generalmente complica su problema porque siente repugnancia a encararlo seriamente. No siendo totalmente honrado consigo mismo, el borracho consuetudinario le dificulta la tarea al médico que trata de ayudarle. Lo sorprendente es que, en realidad, tantos médicos hayan podido penetrar el engaño de los bebedores típicos y hayan podido diagnosticar acertadamente el problema.

Nunca se recalcará demasiado sobre que, la resolución decisiva – soy un alcohólico – tiene que tomarla el bebedor mismo. Sólo él – no su médico, ni su familia, ni sus amigos – puede tomar tal decisión. Una vez que lo haya hecho, habrá ganado la mitad de la lucha para lograr su sobriedad. Si deja que otros resuelvan lo que sólo a él le toca resolver, únicamente habrá prolongado innecesariamente las serias consecuencias de sus intentos de conquistar el alcohol.

Frase: No llores por lo que perdiste, lucha por lo que te queda.  

Mañana le contamos cómo estuvo la fuga del primer compañero del centro de rehabilitación.

PD. En Veracruz hay una oficina intergrupal que se llama “Paso 12”. Si alguien requiere de alguna información para dejar de beber el teléfono es 229 932 58 80 y un email: oficinaintergrupalveracruz@hotmail.com

CD/YC

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