Oct 31, 2026 / 18:04

La siembra de cempasúchil da color al penal de Santa Martha

Eduardo, una persona privada de la libertad en el Centro Varonil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, se preparó desde junio para la temporada de siembra de cempasúchil por el Día de Muertos. Él lleva cerca de un año trabajando en el huerto urbano de este penal capitalino, donde aprendió a “trabajar la tierra”, por lo que es la primera vez que cosecha.

Ver cómo el cempasúchil logró florecer lo llena de orgullo, pues sabe que su trabajo y el de sus compañeros fue bueno, desde la composta hasta los cuidados para que su proceso de crecimiento fuera el adecuado.

El huerto urbano se encuentra alejado del vaivén cotidiano en el reclusorio. No se escucha el ruido de la cárcel ni la risa de los reos que deambulan por los pasillos; este lugar pareciera ser un remanso de paz.

Entre el gris de las paredes y el óxido de las rejas de la cárcel destaca el naranja del cempasúchil, que ha resistido a las lluvias y el frío de esta temporada; pese a eso, se mantiene firme, como Lalo y sus 14 compañeros que lo sembraron en este espacio verde.

Contrario al año pasado, cuando las flores fueron vendidas en la tienda Hazme Valer del Sistema Penitenciario, esta vez las autoridades determinaron continuar con la tradición, pero ahora para el autoconsumo.

Una vez que la flor de cempasúchil se encuentra en su etapa más madura será entregada por las personas privadas de la libertad a sus familiares, como una muestra de que el trabajo que realizan en el huerto está dando frutos. Esto mismo ocurre con las otras cosechas en las que laboran, como tomates, chiles, lechugas e incluso zanahorias, pues se quedan en el penal para formar parte de su alimentación diaria.

Para ellos, cultivar esta flor es también preservar las tradiciones por el Día de Muertos, y una vez que pasa esta temporada se dejarán secar para obtener la semilla, con la cual trabajarán hasta volverla ver crecer el siguiente año.

Lalo dice que le habla a la madre tierra y deja a un lado todo lo que carga para que las plantas no reciban esa energía.

“Lo que hicimos con el cempasúchil, desde junio, fue trabajar la tierra y empezar a tenerla mojada, desyerbando, que nada más estuviera el cempasúchil ahí, y el objetivo era ese, que salieran las cosas bien.”

José Tomás Onofre, responsable de las capacitaciones para las personas en el huerto, comentó que la formación es constante y cuatrimestral, para que estas personas puedan encaminar su reinserción y encuentren un trabajo cuando obtengan su libertad.

“El objetivo de lo que nosotros producimos aquí es para el autoconsumo, el huerto urbano lo dividimos en plantas medicinales, plantas polinizadoras y hortalizas.”

CD/JC

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