Ene 20, 2026 / 14:39

La memoria corta de los Saltimbanquis

Martini Político

José Rafael Villa Guzmán

- Cínicos de Grado Excelso: Cuando el "Peor Pasado" Pretende ser Crítico

Bienvenidos. Hoy nuestro Martini se sirve con un Elixir de Amnesia, un trago que parece ser el favorito de ciertos personajes que, tras haber entregado administraciones municipales en ruinas, hoy se levantan como los críticos más feroces de los nuevos gobiernos.

No hay nada más satírico en la política veracruzana que escuchar una crítica sobre “eficiencia” de labios de quien utilizó la presidencia municipal no para gobernar, sino como una cómoda sala de espera para brincar al siguiente puesto.

1. El Trampolín de la Indignidad

Hablemos de es@s “perdedor@s” que hoy se rasgan las vestiduras. Son los mismos que, en su momento, no terminaron de calentar la silla municipal cuando ya estaban operando su siguiente candidatura. Para ellos, el ayuntamiento nunca fue un compromiso con el ciudadano, sino un trampolín político pagado con el erario.

Dejaron las calles a oscuras, la basura acumulada y las arcas con más telarañas que pesos, pero eso sí, su currículum personal creció mientras la calidad de vida de su municipio caía en picada. Verlos hoy señalando errores ajenos es como ver a un pirómano criticando a los bomberos porque no apagaron el fuego con la rapidez que él desearía.

2. La Auditoría del Cinismo

Resulta fascinante la osadía de estos personajes. Critican el presupuesto actual quienes dejaron deudas a largo plazo que aún se están pagando. Hablan de “falta de visión” quienes su única visión fue asegurar su próxima posición en la nómina estatal o federal, dejando la administración municipal a la deriva, en manos de suplentes grises o secretarios improvisados.

Es la crítica de los peores. Personajes que cuando tuvieron el mando, prefirieron el brillo de la foto y el “brinco” político antes que resolver el problema del agua o la seguridad. Hoy, desde la comodidad de su derrota o de sus puestos de consolación, lanzan dardos envenenados olvidando que su gestión sigue siendo el estándar de comparación… pero de lo que no se debe hacer.

3. El Escudo de Cristal: La “Violencia de Género” por Conveniencia

Lo más asombroso de este teatro es el uso —o mejor dicho, el abuso— de causas nobles para fines mezquinos. Ante la falta de argumentos técnicos o resultados que las respalden, estas figuras han encontrado en la violencia política de género un escudo multiusos. Para ellas, cualquier cuestionamiento a su desastrosa administración, cualquier auditoría de sus cuentas o incluso la crítica a su evidente ausentismo, es catalogado de inmediato como una “agresión de género”. Han convertido una lucha histórica por la equidad en un chaleco antibalas para la impunidad; para todo y por todo invocan la ley, olvidando que la ineptitud no tiene género y que rendir cuentas no es un ataque, sino una obligación constitucional que intentan evadir victimizándose.

4 La Oposición de las Islas Flotantes

Estos críticos no representan a una oposición constructiva; representan la nostalgia de un sistema donde el municipio era el botín para financiar la siguiente aventura electoral. Sus ataques no buscan mejorar Veracruz, buscan desesperadamente mantenerse vigentes en un ecosistema político que ya les tomó la medida y los mandó al rincón de los recuerdos amargos.

Se quejan de la mayoría morenista, pero olvidan que esa mayoría se construyó precisamente sobre el hartazgo que dejaron sus pésimas administraciones. El pueblo tiene memoria, aunque ellos prefieran usar el filtro de la amnesia colectiva

El Cierre: Un Trago de Realismo Crudo

El cinismo político es un Martini que se sirve frío, pero que deja una resaca moral insoportable. Quienes fallaron como gobernantes y traicionaron la confianza municipal por un “brinco” personal, hoy carecen de la autoridad moral para dar lecciones.

La pregunta para estos críticos de ocasión es: ¿Con qué cara señalan la paja en el ojo ajeno, cuando ellos dejaron una viga de corrupción e ineficiencia en el propio?

Sírvanse, con la convicción de que para criticar la casa del vecino, primero hay que haber sabido barrer la propia.

CD/VC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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