Ago 03, 2026 / 10:54

La galería Noyola Fernández tiende un diálogo entre arte moderno y contemporáneo

San Miguel de Allende, Gto.- El recorrido por El orden salvaje no termina al salir de la sala donde conviven las criaturas híbridas de Ray Smith. En el espacio contiguo se exhiben piezas de Pedro Coronel, Ricardo Martínez, Javier Marín, Dr. Lakra y otros artistas representativos de distintas etapas del arte mexicano.

Con la inauguración de la muestra de Smith abrió también el nuevo local de la galería Noyola Fernández en la Fábrica La Aurora. Sus mayores dimensiones permitieron dividir el espacio en dos áreas: una destinada a exposiciones temporales y otra al mercado secundario, dedicada principalmente a obras del siglo XX.

“Entras por la puerta principal y te recibe una exposición de arte contemporáneo. Luego cruzas al otro espacio y aquí el enfoque es más bien el siglo XX, en todas las tradiciones modernistas de nuestro país”, explicó Diego Noyola Fernández, director de la galería, en entrevista con La Jornada.

Nuevas lecturas
La elección de Ray Smith para inaugurar esta nueva etapa respondió tanto a la relación que el galerista mantiene desde hace años con la obra del artista, de la que incluso posee piezas en su colección, como a la visión que busca consolidar con esta nueva sede.

“Para mí, es muy importante que los artistas contemporáneos que mostremos tengan raíces fuertes en el modernismo mexicano. Ray es un artista plenamente contemporáneo porque no se limita a un solo estilo. Constantemente se está reinventando y ha investigado profundamente las técnicas y los materiales empleados por los muralistas, especialmente por Siqueiros”, señaló.

“El propósito consiste en propiciar un diálogo entre el arte contemporáneo y el moderno para que el público encuentre nuevas lecturas al confrontar piezas realizadas en distintas épocas y a apreciar casi de manera inmediata creaciones realizadas con décadas de diferencia.”

El recinto funciona como un espacio comercial y casi todo lo que se exhibe está a la venta. Sólo la estructura monumental inspirada en un árbol de aguacate permanece reservada.

El director de la galería puntualizó que la decisión obedece a que una instalación de esas dimensiones requiere un coleccionista capaz de asumir el cuidado que implica. El resto tiene precios que van de mil a 120 mil dólares.

Originario de Monterrey, Nuevo León (1985), Diego Noyola Fernández llegó a San Miguel de Allende en 2007 para abrir su galería en la Fábrica La Aurora. Desde entonces ha centrado su labor en el comercio del modernismo mexicano, sin dejar de incorporar artistas contemporáneos a su programa expositivo.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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