Mar 18, 2026 / 08:43

¿Justicia o entretenimiento? El peligro de romantizar al “monstruo”

La delgada línea entre mi opinión y la tuya

Julio Vallejo

¿En qué momento convertimos el trauma criminal en contenido viral? vivimos en la era de involución empática, donde el micrófono y las redes sociales se han convertido en el mejor aliado del verdugo y el morbo en el juez de nuestra moral.

Desafortunadamente hemos pasado de exigir justicia a consumir el trauma del criminal como entretenimiento de sobremesa. Mientras la gente premia con likes en la cara del confeso, la humanidad retrocede un paso hacia la indiferencia.

La historia de “Beto” un niño -roto por el abandono y el abuso- que terminó convertido en victimario; siendo un bebé, fue abandonado por su propia madre biológica, a quien se le hizo más fácil el deshacerse de él, que cuidarlo y guiarlo; obligándolo a construir, su propio destino.

Este niño vivió en un orfanato esperando encontrar una segunda oportunidad de vida, donde una familia le diera amor y seguridad; sin embargo, la realidad fue otra, su padre adoptivo abusaba sexualmente de él y tras sentirse vulnerable, decide escapar y vivir en las coladeras. Ese niño de apenas 8 a 10 años, al poco tiempo fue reclutado por el crimen organizado, quien le enseñó a robar niños y asimismo darle muerte a su padre adoptivo; esto lo confiesa Beto, en una entrevista con la conductora del Podcast “Penitencia”, Saskia Niño de Rivera.

Sin embargo, mientras el algoritmo premia el carisma del criminal confeso, la sociedad elige ignorar el duelo sin fin, de esos padres que mueren poco a poco en vida cada día, con la esperanza de encontrar con vida a sus hijos desaparecidos; dejando a un lado sus actividades, trabajos y hasta sus propias vidas en el limbo. Recordar el día de su cumpleaños, cuando salen de la escuela otros niños, el parque donde solía jugar y del que fue robado (por cierto donde ni cámaras de vigilancia hay), pero la incongruencia que hoy si existe es la de cámaras y defensores preocupados por los derechos delincuenciales donde la justicia se ha vuelto un concepto estético, no ético.

No pretendo culpar el trabajo de una excelente mujer activista enfocada en la atención de los niños y adolescentes que tienen contacto con la violencia del país, sólo no estoy de acuerdo y recomiendo no dejarnos romantizar por el criminal confeso Beto de 36 años, con una condena de 72 años por los actos cometidos. Hay que ser capaces de distinguir entre la comprensión sociológica y la complicidad mediática, estamos condenados a ser una sociedad que prefiere el morbo a la memoria, una sociedad donde apenas se nos muestra la narrativa del niño roto, para justificar a un monstruo, y este pasado triste que tuvo “Beto” no es una licencia para destruir vidas.

Mientras sigamos romantizando habrá más niños violentados, no seamos esa sociedad misma que aniquila y glorifica a sus víctimas, no podemos permitir que el pasado triste de un hombre sea la licencia para aniquilar la vida de otros, los padres están muy rotos al no sentirse apoyados por las diferentes autoridades; luego escuchar esta entrevista donde a los niños que secuestran son utilizados para rituales es sumamente grave y delicado.

Los derechos humanos existen para todos, pero la balanza hoy parece inclinada hacia el espectáculo. No permitamos que el morbo borre nuestra memoria. Y tú qué opinas

CD/YC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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