Mar 17, 2026 / 09:41

¿Gatos espías? Sí, en la CIA

México.- El espionaje es uno de los trabajos más antiguos de la humanidad, y según Sun Tzu en El Arte de la Guerra afirma: “sólo un gobernante brillante o un general sabio que puede utilizar a los más inteligentes para el espionaje, puede estar seguro de la victoria”.

Con este fin las agencias de inteligencia han buscado las mejores formas de espionaje, incluyendo animales. Por ejemplo, las palomas destacaron al momento de realizar fotografías aéreas, los perros lograron obtener información vía terrestre, y los peces gato robóticos fueron creados para recoger muestras de residuos nucleares en medios acuáticos.

Dentro de los animales reclutados por la CIA también se encuentran los gatos, a través de un programa llamado Acustickitty. Todo comenzó en 1964 cuando le colocaron a un gato, un cable, micrófono y un transmisor para escuchar conversaciones en espacios abiertos. Se esperaba que los felinos acudieran a ciertos lugares donde se llevaban a cabo pláticas en la Embajada Soviética.

Con este fin, la agencia tomó varios gatos callejeros y peludos capaces de esconder el dispositivo anteriormente mencionado e intentó entrenarlos como a los perros. De acuerdo con la CIA se gastó un total de 20 millones de dólares, que incluía un equipo de expertos en biomedicina, electrónica, comportamiento animal y veterinarios. Más tarde, seleccionaron a los gatos más saludables, así como aquellos que proporcionaban la mejor acústica, pero al final los felinos se distraían viendo a un ave, tratando de perseguir un ratón o cualquier otra cosa no relacionada con el entrenamiento.

El fracaso del Acustickitty fue catalogado como el más estruendoso dentro de la agencia. En palabras de Bob Baily, uno de los entrenadores, “nunca encontramos un animal a quien no pudiéramos entrenar” como ocurrió con los felinos. A diferencia de las palomas, muy eficaces al momento de fotografiar instalaciones soviéticas, y con la capacidad de pasar desapercibidas.

¿Por qué los felinos no hacen caso? La Universidad de Tokio cometa que los gatos tienen la capacidad de escucharnos, pero tienden a no obedecer, pues su necesidad de sobrevivencia no está directamente ligada a los humanos. Sin tomar en cuenta que estos animales empezaron a convivir con nosotros durante el periodo el imperio romano. Información proporcionada por el estudio realizado el año pasado en la Universidad de Roma Tor Vergata.

Desde la Guerra Fría hasta la fecha la tecnología ha cambiado, sin embargo los dispositivos de espionaje tratan de imitar a la naturaleza ¿quién detectaría una libélula robótica o una mosca volando alrededor de una habitación? Debido a su obvia secrecía, ciencia y ficción seguirán tomados de la mano en materia de espionaje.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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