Ene 06, 2026 / 11:37

Fotografiar es interrogar al mundo por medio de la luz, dice Patricia Lagarde

México.- Existen muchas maneras de abordar la fotografía. Para Patricia Lagarde tiene que ver con una “construcción muy personal, una forma de interrogar al mundo por medio de los objetos y la luz. Es mi modo de preguntar”. Esta construcción consiste en crear pequeños escenarios como maquetas, dioramas o teatrines, en los que recrea realidades ficticias que vienen de mundos cinematográficos, literarios, vivencias o sueños que se entremezclan.

El 10 de enero, Lagarde ingresará de manera “pública” a la Academia de Artes (AA), en su sección Gráfica, aunque el portal del órgano colegiado señala el 27 de agosto de 2024 como su fecha de ingreso. Los únicos fotógrafos que la antecedieron han sido Manuel Álvarez Bravo, Héctor García y Graciela Iturbide. De manera paralela al acto se inaugurará la exposición La paradoja del archivo, en la sala Manuel Tolsá del Museo Nacional de San Carlos (avenida México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera).

Aparte del “honor” que representa ser miembro de la AA, de acuerdo con Lagarde, “uno se vuelve como un representante de su disciplina. Adquieres esta responsabilidad de seguir en el camino, de hacer un esfuerzo mayor para que las cosas salgan bien, para seguir, no innovando, sino encontrando caminos interesantes”.

Utiliza la metáfora del laberinto para expresar lo que el arte de la lente ha sido para ella. “La fotografía tiene que ver con tratar de mirar, revelar y develar aquello que no se ve. Siento que estamos perdidos siempre en un laberinto y es el arte que deslumbra estas cosas”.

En su discurso de ingreso propone hablar “del origen y la condición de la fotografía como ficción, en la medida que esto que durante tanto tiempo representaba la realidad, nos dimos cuenta de que no, que la fotografía también es una mirada absolutamente subjetiva, que pasa por un formato, una lente, una luz y una edición de lo que llamamos realidad, que la vuelve ficción”.

Recuerda que la fotografía nace con Henry Fox Talbot y Joseph Nicéphore Niépce, quienes representaron los objetos más simples, cotidianos y pedestres, como utensilios, una mesa o una escoba, piezas que Lagarde emplea en sus construcciones. Es el objeto como símbolo.

El tema de la memoria y la construcción es una constante en el discurso de su trabajo. La fotografía, asegura, cubre la necesidad de guardar la memoria de manera “muy física, matérica, sobre todo antes, con la fotografía analógica. Todo eso se vuelven arquetipos pequeños que nos hablan de que los objetos son una descripción de lo humano, que nos representan mejor que nada y van a estar aquí mucho tiempo después de nosotros. Nuestra memoria también está en ellos”.


La memoria y la construcción es una constante en el discurso del trabajo fotográfico de Patricia Lagarde. Foto cortesía de la artista

Un trabajo “muy intuitivo”

Los “escenarios” o teatrines que utiliza equivalen a la ficción. “Convierto en departamentos, habitaciones o casas, en algo aparentemente real. Tengo una serie de nombre Buscando a Eva que trata de crear situaciones por las que se sabe pasó una mujer, o que estuvo allí; incluso, hay algún retrato, aunque no sabemos más. Como una película que no se ha visto completa”. Una imagen, por lo menos de esta serie, es una referencia directa a una obra pictórica, como Mujer al sol, de Edward Hopper, aunque sólo se ve la cama sin hacer.

Su trabajo es “muy intuitivo”. “Muchas veces estoy leyendo un libro y algo literario me detona una idea. Empiezo a investigar, a buscar, a pensar y, de pronto, veo la imagen. Mis escenas también pueden nacer de algún mito, una historia, un recuerdo, más que de salir a la calle y fotografiar lo que hay. Lo mío pertenece a un mundo interior, más cerrado. Es traer lo que he vivido al estudio y reproducirlo aquí”.

Curiosamente, Lagarde nunca ha hecho escenografías “en grande”, aunque asegura que le hubiera encantado. “Es como si en otra vida hubiera sido escenógrafa”.

Ejemplifica ese mundo interior con el libro Bureau de identificación, que se expondrá en La paradoja del archivo. Se trata de una colección de fotografías encontradas en La Lagunilla, regaladas en los mercados, o adquiridas en eBay, con temas heterogéneos, pero que a la artista le decían “algo”.

Como de esas imágenes no tenía ninguna información, decidió darlas a otros profesionales: un astrónomo, un médico, una escritora, un periodista, para saber qué veían en ellas y qué texto podrían elaborar al respecto. El título Bureau de identificación viene de un documento que Lagarde encontró en Estados Unidos de un preso, un hombre joven procedente de España a principios del siglo XX.

La muestra se llama La paradoja del archivo porque, por una parte, un archivo está pensado para guardar una memoria y coleccionar o completar un tema, aunque asegura que “esto es imposible. Son acervos predestinados siempre al fracaso, porque tienen un sesgo político o subjetivo. Nada puede ser perfectamente objetivo. Esa es el paradoja”.

Se exhibirán 10 libros de artista y su proceso de elaboración. También se verá un proyecto en que se trabaja actualmente, Se borrarán las islas, en el que “trato de hacer un pequeño atlas de islas de México”.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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