Jun 23, 2026 / 09:45

En unos años, la creación de hueso vía regeneración para las amputaciones será posible

México.- Cuando una persona sufre una amputación tiene dos opciones: vivir con el muñón o colocarse una prótesis. Sin importar el camino que tome, su calidad de vida disminuye considerablemente. En México, de acuerdo con el Dr. Tonatiuh Ávila, jefe de rehabilitación del Hospital Civil de Guadalajara, diariamente se realizan alrededor de 75 amputaciones a nivel nacional.

Por todos los ajustes necesarios luego de un trauma así, investigadores de todo el mundo han estado en búsqueda de una nueva alternativa. Parece que el equipo de Ken Muneoka de la Texas A&M University ha encontrado parte de la respuesta, restaurando falanges de un ratón.

Al pensar en regeneración podemos imaginar un ajolote, pero en este caso los mamíferos también tenemos una respuesta propia. Existen dos proteínas dentro del cuerpo humano involucradas en la reparación de tejidos: la FGF2 y la BMP2.

En el experimento con ratones, actuaron de la siguiente forma. Luego de haber amputado una parte de dedo, hasta la segunda falange, se implantó una perla con FGF2. Esta primera proteína creó una zona llena de células con potencial restaurativo, similar a un blastema, estructura clave en la regeneración de animales como las salamandras. Después de 5 días se agregó al muñón una segunda perla con BMP2, otra proteína que estimula la restauración ósea. Para el día 45 el dedo ya estaba completo.

¿Cómo se les ocurrió escoger estas proteínas y no otras? Desde 1996 la University College London había descubierto que las proteínas FGF podía desarrollar tejido óseo en pollos, durante la fase embrionaria. Y la importancia de usar, en el caso de mamíferos, la BMP2 como estimulante regenerativo parcial, se estudió en la Tohoku University de Japón en 2001.

También puede surgir otra pregunta, si los mamíferos contamos con los elementos necesarios para regenerarnos, ¿por qué nuestro cuerpo no es capaz de reconstruirse luego de una mutilación? Al momento de sufrir alguna lesión, unas células llamadas fibroblastos actúan lo más rápido posible para cerrar una herida y cicatrizar, con el fin de prevenir infecciones y daños graves. Un mecanismo valioso evolutivamente, pero con la desventaja de reprimir las señales regenerativas.

Si toda la metodología del estudio sigue un buen cauce, espero que en unos años los casos de muñones sean historia y podamos decir lo escrito por Cortázar “ahora soy definitivamente un axolotl” y me puedo regenerar.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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