Ene 01, 2026 / 15:00

El tiempo como construcción humana: cómo aprendimos a medir la vida

Mundo.-Desde que el ser humano tomó conciencia de su existencia, el tiempo se convirtió en una obsesión. Al principio se medía observando el amanecer, el atardecer y los ciclos de la luna. Las primeras civilizaciones no contaban horas ni minutos; vivían según la naturaleza, adaptándose a las estaciones, las lluvias y los periodos de cosecha.

Con el crecimiento de las ciudades y el comercio, esta forma intuitiva dejó de ser suficiente. Egipcios, mayas y babilonios desarrollaron calendarios complejos que permitían prever inundaciones, rituales religiosos y actividades agrícolas. Cada cultura creó su propia forma de medir el paso del tiempo, lo que generó sistemas muy distintos entre sí.

No fue sino hasta la modernidad cuando el tiempo se volvió una herramienta universal. La industrialización obligó a sincronizar relojes, turnos laborales y transportes. El tiempo dejó de ser natural y se convirtió en una estructura social que organiza la vida diaria.

Hoy, aunque vivimos regidos por relojes digitales y calendarios globales, el tiempo sigue siendo una invención humana que refleja nuestras prioridades, ritmos y formas de convivencia.

cd/at

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