Nov 03, 2026 / 12:06

El silencio de Andy y el costo político de hablar tarde

Cándido Trancazo

A lo mejor fue demasiado tarde, pero Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como “Andy”, decidió romper el silencio y salir a defenderse públicamente de los señalamientos que durante meses han circulado en torno a su nombre, sus amistades y sus presuntas relaciones con negocios al amparo del poder.

Este martes, el aspirante a la diputación federal por el sexto distrito de Tabasco recurrió a sus redes sociales para negar categóricamente cualquier vínculo con actos de corrupción, tráfico de influencias, prestanombres y el llamado huachicol fiscal.

Y vaya que sus declaraciones no fueron menores.

“Es falso que tengamos relaciones de complicidad, socios, prestanombres o que trafiquemos con influencias para beneficiarnos. Nunca jamás han podido presentar una sola prueba. Todo es nada más tirarnos lodo”, aseguró.

Uno de los asuntos más delicados que abordó fue su relación con el empresario Jorge Amílcar Olán Aparicio, cuyo nombre ha aparecido en investigaciones periodísticas relacionadas con contratos gubernamentales.

Andy reconoció conocerlo desde hace años en Villahermosa, Tabasco, pero sostuvo que se trata de una amistad surgida por conocidos en común y porque Brenda Cepeda Gracia, esposa del empresario, estudió con él durante la primaria.

También recordó que desde el 22 de julio de 2024 había aclarado que jamás recomendó, intercedió o gestionó contratos públicos para beneficiar a persona o empresa alguna.

“No somos iguales, no somos traficantes de influencias, ni participamos en ningún acto de corrupción”, expresó con firmeza.

Pero todavía faltaba otro asunto espinoso: el huachicol fiscal.

Sobre este tema, López Beltrán también fue contundente al rechazar cualquier participación en las operaciones ilícitas relacionadas con combustibles y evasión de impuestos.

Hasta ahí, su defensa.

Sin embargo, en política no basta con negar. También importa cuándo se aclara, cómo se aclara y qué elementos se ponen sobre la mesa para despejar las dudas.

Porque una cosa es que las acusaciones deban demostrarse con pruebas, como corresponde en cualquier Estado de derecho, y otra muy distinta es pensar que una declaración en redes sociales será suficiente para cerrar una controversia pública.

Andy tiene todo el derecho a defender su nombre, exigir pruebas y rechazar señalamientos que considere falsos. Nadie puede ser declarado culpable por rumores, sospechas o investigaciones periodísticas que no constituyan por sí mismas una sentencia.

Pero también es cierto que quienes participan en la vida pública, especialmente cuando pertenecen a familias estrechamente vinculadas con el poder político, están sujetos a un escrutinio mayor.

Y ahí está precisamente el fondo del asunto.

Durante años, Andrés Manuel López Obrador hizo del combate a la corrupción, los privilegios y el tráfico de influencias una de las principales banderas de su movimiento. Por eso, cualquier señalamiento que involucre a su entorno familiar adquiere una dimensión política que difícilmente puede ignorarse.

¿Son suficientes las explicaciones de Andy para despejar todas las dudas? ¿Por qué esperar tanto para responder con esta amplitud? ¿Sus declaraciones conseguirán cerrar el capítulo o abrirán nuevas preguntas?

El tiempo y, sobre todo, los hechos habrán de dar respuesta.

Por lo pronto, Andy López Beltrán decidió hablar. Lo hizo con energía, rechazó las acusaciones y sostuvo que nadie ha podido demostrar que haya cometido alguna irregularidad.

Pero en política los silencios también pesan, y las aclaraciones tardías suelen enfrentar una dificultad adicional: recuperar la confianza de quienes llevan tiempo escuchando una sola versión de los acontecimientos.

Quizá sus palabras debieron llegar antes, cuando los primeros señalamientos comenzaron a cobrar fuerza.

Porque, al final, la credibilidad no se construye únicamente con declaraciones, sino con transparencia, congruencia y hechos verificables.

Y aunque nunca es demasiado tarde para defender la propia reputación, a veces sí puede serlo para evitar que la duda se instale en la opinión pública.

Andy ya habló. Ahora falta saber si sus explicaciones serán suficientes para dejar atrás la controversia.

CD/YC

Únete a nuestro canal de Whatsapp y entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Notas del día: