Feb 27, 2026 / 11:33

"El salvamento arqueológico del Tren Maya se ajustó a convenciones internacionales"

México.- El salvamento arqueológico del Tren Maya implicó más de cuatro años de trabajo con especialistas para realizar el registro, conservación, restauración y recuperación de bienes patrimoniales. Se realizaron 25 grandes desvíos en el tramo ferroviario (de entre 2 y 4 kilómetros) a lo largo de los mil 525 kilómetros que cubre el trazo, “debido a la presencia de monumentos prehispánicos de relevancia”.

Manuel Pérez Rivas, arqueólogo responsable del proyecto, explicó en entrevista con La Jornada que los trabajos de salvamento y de campo ya terminaron, pero continúan los análisis de laboratorio, conservación y restauración de las piezas recuperadas; además, se prepara un repositorio digital con más de 800 terabytes que contendrá la abundante información recopilada y generada con este proyecto de infraestructura, para el cual se “recurrió a nuevas tecnologías y marcó un cambio en la forma de atender obras prioritarias”.

Pérez Rivas dijo que hubo cuatro criterios –una especie de semáforo de atención, de menor a mayor relevancia, del uno al cuatro– en los que se basaron para la protección, rescate o conservación de los vestigios, ya fueran domésticos o ceremoniales, hasta los arquitectónicos, “como construcciones cívicas religiosas, conjuntos de la élite y unidades para personas de diversos estatus, así como terrazas y camellones, que dan cuenta de un patrón muy complejo y extenso.

“Actualmente hay piezas que se encuentran en estudio de laboratorio y otras forman parte de las colecciones restauradas en museos como el Ateneo de la Ciudad de Mérida, y algunas en las salas de las estaciones, e incluso en el aeropuerto de Tulum; ahí se exponen objetos prehispánicos rescatados con este proyecto.”

El arqueólogo recalcó: “los hallazgos más relevantes no los tocamos y no intervenimos, justamente por esta medida de protección de desvío; en el tramo siete hay conjuntos de edificios abovedados de grandes dimensiones. Nuestra misión fue desviar la obra para que no fueran tocados, y concentrarnos en la exploración de lo que sí quedó en el derecho de vía. Se protegieron sitios y se hizo el registro, entre ellos hay un sitio muy grande en Campeche llamado Cruz de Rovira, con edificios de más de 12 metros, el cual quedó sin ser afectado.

“La fase de campo, de exploración, ya terminó. Estamos en el análisis de materiales, así como en la elaboración de informes, porque es una cantidad inmensa de datos: cerca de 23 mil monumentos que fueron intervenidos, y se tienen que integrar todos los informes. La única actividad de campo pendiente es concluir el proceso de reubicaciones en el Parque Balaam Tun, en Chetumal.”

Pérez Rivas aclaró que la directriz primera del proyecto de rescate arqueológico “es la preservación in situ; sin embargo, hay casos, que no es exclusivo del Tren Maya –sucede también en la construcción de carreteras y caminos–, en los cuales el monumento no puede ser conservado por seguridad técnica. Entonces se recurre al proceso de reubicación; es decir, explorar el vestigio, desmontarlo de manera controlada y trasladarlo a una ubicación en la que pueda ser apreciado y conservado.

“Esto es algo que se ha hecho desde hace mucho tiempo, es un recurso imprescindible, si no se puede conservar in situ el vestigio. No es lo deseable, pero así se procede. El ejemplo más emblemático es el templo de Abul Simbel, en Egipto, junto con más de 40 edificios, todos se tuvieron que mover a otras localidades; esto también ha sucedido en Yucatán y en Campeche, debido a obras en carreteras; en el centro de México hay templos recuperados en excavaciones profundas que se han desmantelado y movido. En realidad, lo que se tiene que hacer es un registro exhaustivo y una reubicación cuidadosa tratando de preservar el valor cultural de los monumentos.”

La reubicación de edificios prehispánicos, que en este caso fueron cerca de 80, reiteró Pérez Rivas, “no es un procedimiento ilegal, destructivo, ni tampoco inédito. Se han ilustrado casos a escala internacional y también en el ámbito nacional, tanto antes como después de la promulgación de la vigente ley federal; se trata de un proyecto de investigación revisado y validado por el INAH por conducto de su Consejo de Arqueología que cumple con la normatividad. En este caso particular de los procedimientos de reubicación, su viabilidad fue analizada y avalada por este órgano colegiado”.

También “se ha actuado de conformidad con las cartas y convenciones emitidas por organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas, para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, las cuales consideran viable el procedimiento de traslado o reubicación de un monumento cuando la salvaguarda de éste lo exija o cuando razones de interés nacional o internacional lo justifiquen”.

El arqueólogo puntualizó que el Parque de la Memoria Baalam Tun fue planificado, precisamente, “para albergar y dar un uso social adecuado a las edificaciones trasladadas, creando un espacio interpretativo para los sectores de la población. El patrimonio arqueológico está distribuido a lo largo y ancho de la Península de Yucatán; tenemos más de 66 mil monumentos arqueológicos registrados en los siete tramos del Tren Maya; de ésos se intervinieron 23 mil y se preservaron in situ más de mil 500”.

Con información de: La Jornada

CD/AT

Únete a nuestro canal de Whatsapp y entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Notas del día: