Dic 31, 2025 / 21:44

El orgullo de mi nepotismo

Hay políticos que esconden el nepotismo con discursos huecos; otros, más audaces o más cínicos, lo presumen como si fuera un mérito. Así el caso del alcalde saliente de Tatahuicapan de Juárez, Eusebio González, quien no sólo desafió abiertamente la prohibición de Morena de heredar cargos de elección popular, sino que encontró la manera de burlar la norma enviando a su hijo, Vladimir González, a competir bajo las siglas del Partido del Trabajo. El resultado fue el esperado: ganó la presidencia municipal y el poder, una vez más, quedó en casa.

Hoy, en la toma de protesta estuvo Eusebio González o “Eusebrio”, como lo conocen en su municipio no como un simple espectador, sino como protagonista del triunfo familiar. Levantó el brazo de su hijo en señal de victoria, en un gesto que simboliza mucho más que el orgullo paterno: representa la continuidad de un proyecto personal disfrazado de voluntad popular. Un mensaje claro para la ciudadanía: en Tatahuicapan, el poder no se hereda en papel, pero sí en los hechos.

CD/GL

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