May 06, 2026 / 14:09

El enigma del 5 de mayo y la diputación naranja en disputa en Veracruz

Opinión

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Mañana a las 11 en el Congreso de Veracruz habrá sesión. Mañana veremos quién sesionará y quién se sentará en esa silla por la próxima mitad que le resta a la legislatura.

El 5 de mayo se convirtió en una fecha marcada por rumores políticos en torno a la diputación local de Adrián Ávila Estrada. Se señalaba que ese día dejaría su curul en manos de su suplente, Luis Carbonell, bajo un supuesto acuerdo de “mitad y mitad”. Sin embargo, la fecha ya pasó y ninguno de los dos ha confirmado públicamente la existencia de dicho pacto.

La falta de pronunciamientos oficiales ha alimentado la especulación de que detrás de esta narrativa se encuentra la intención del dirigente estatal de ejercer presión y tomar control absoluto de las posiciones políticas. Si realmente existiera un acuerdo, ¿por qué ninguno de los involucrados lo ha manifestado? Todo apunta a que se trata más de una estrategia de presión que de un compromiso real.

En este contexto, el nombre de Luis Carbonell aparece ligado a prácticas de presión política, aprendidas —según señalan voces críticas— de su amigo Sergio Gil. Ambos han sido señalados por su estilo de confrontación y exigencias hacia diputados y alcaldes. Ejemplos de ello son las diputadas Maribel Ramírez Topete y Ruth Callejas Roldán, quienes terminaron renunciando al partido por presiones internas. También se recuerda a los alcaldes que, durante el periodo de Gil como dirigente, abandonaron el Movimiento Ciudadano por exigencias desmedidas, y más recientemente, señalamientos hacia Carbonell por pedir camionetas Suburban a los alcaldes para uso personal del dirigente.

Lo cierto es que para Carbonell y Gil, Adrián Ávila se convirtió en un enemigo a vencer. Y no es para menos: la trayectoria de Ávila no se compara con nada en la incipiente carrera de ambos, que ni juntando las dos alcanzan el peso político del diputado. Con más de 20 años de trabajo dentro del partido y el respaldo directo de Dante Delgado, resulta difícil creer que después de tantas luchas y batallas Ávila haya comprometido una curul que ya tenía ganada y que le fue arrebatada desde la legislatura pasada.

Es importante recordar también la campaña mediática en contra del diputado, sostenida desde hace tiempo por su relación cercana con personajes que hoy gobiernan el estado. Un hecho que no debería sorprender, pues en una trayectoria de más de dos décadas es natural conocer figuras de todos los colores. Sin embargo, de ahí se han querido agarrar para descalificarlo en los medios, los mismos que veneran a Gil y Carbonell son los mismos que golpean a Ávila. No se necesita mucho para adivinar quiénes son los autores intelectuales de esta presión.

Y ahora, con el jueves señalado como la fecha en que supuestamente se daría la entrega de estafeta, la incertidumbre se mantiene. Sin embargo, a Adrián Ávila se le nota tranquilo, sin seña de entregar su curul. La pregunta es si hará lo mismo que las ex diputadas y ex alcaldes que renunciaron al partido por la presión, o seguirá su camino, dejará que los perros ladren y cumplirá hasta el final con su encomienda.

CD/YC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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