Oct 06, 2022 / 05:24

Cuando el ratón se muere...

Llegué a casa esa tarde del trabajo y mi esposa me estaba esperando con una cara de “Ya no más”. Efectivamente me dijo: “Mi amor, ya no soporto este olor, es necesario hacer algo. El ratón muerto hiede insoportablemente, hay que localizarlo”.

Esa tarde con pocas ganas de hacerlo inicié mi profunda pesquisa y luego de casi una hora siguiendo mi olfato, mi escasa intuición y mi poca experiencia forense, logré dar con el muerto.

Estaba en el cielo raso cerca de la cocina. Nos había atormentado el olor los últimos tres días, pero ahora había llegado la hora del alivio y descanso para nuestros golpeados olfatos sensibles. Ese día entendí que cuando el ratón muere, la vida no debe parar. Hay que buscarlo, desecharlo , no ignorarlo y volver a comenzar.

Cuando algo muere hay que enterrarlo. Nada es eterno, salvo la vida que el Señor ofrece. Todo lo demás muere. Se mueren las finanzas, las personas, la épocas, las relaciones, la salud, el trabajo, las posiciones. Cuando algo muere en la vida, no debemos parar. Hay que buscar el ratón y enterrarlo.

He encontrado  muchos que prefieren vivir el restos de sus vidas con el olor nauseabundo del lamento, la queja y la victimización y cuando eso pasa la vida deja de fluir. Se quedan en la esquina de la existencia humana sin procesar el quebranto ignorando que cuando algo muere es porque hay otro algo que quiere vivir.

La vida no debe parar. El Señor les dice: “No paren, el ratón murió, búsquenlo y entiérrenlo.  Vuelvan a comenzar. Edifiquen, planten, coman, cásense, engendren hijos, multiplíquense, no se achicopalen, no disminuyan.  No se queden en la esquina del mundo llorando el resto de sus vidas.

A pesar de las circunstancias impacten , inyecten y propulsen el ambiente, el lugar y la gente donde están.

Yo los lleve allí, aunque no les guste yo tengo mi propósito y mientras eso se cumpla, hagan un impacto donde está. Inyecten paz, fe y esperanza y propulsen un ambiente que contagie a todos, porque esa paz los tocará a ustedes y a quienes les rodean.  Ustedes están hechos de otra fibra. Entierren el ratón y vayan más allá de lo que los oprimen. Rueguen a Dios que la oración es la mejor herramienta para volver a comenzar.

Cuando el ratón muere nunca faltan los que vienen para culparnos de la muerte del ratón, para darnos las consabidas clases de lo que deberíamos haber o no haber hecho.  Llegan los maestros de la vida para decirnos que debido a la muerte del ratón no podremos volver a comenzar. Que nuestra meta se acabo. Que no vale la pena volver a comenzar.

Job los tenía en medio de su quebranto. Eran filósofos  y eruditos de la existencia humana que solo multiplican el olor de lo que murió , pero no se mueven a  ayudarnos a buscar el  ratón muerto. Ellos podrían escribir libros que lo explican todo y serían best Sellers. Dios dice a esos no los envíe yo. No son mis profetas.

Ustedes no paren ni para escucharlos. La vida no para. Aprende de lo sucedido y sigue adelante.

Los tiempos de Dios son precisos. No fallan. Cuando algo muere es porque hay otro algo que comenzará a vivir.  El es el principio y el fin. En El todo comienza y todo acaba. No te aferres a nada, menos a los muertos. Lo que hoy te hace llorar, mañana te hará reír. Cuando el tiempo se cumpla lo verás.

El reloj de Dios tiene su tiempo ajustado y siempre da la hora exacta aunque casi nunca coincide con mi reloj.

¿Qué se te murió? ¿Lo lloras? Esta bien llóralo un rato pero luego entiérralo y recuerda la vida no para, tampoco pares tú.  El Señor no para. La vida es corta pero la esperanza es larga.

Cuando el camino se estrecha… con corazón se expande.

Con información de: RenuevoDePlenitud

CD/YC

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