Ene 08, 2026 / 10:04

Cuando el abrigo llega a tiempo

En las faldas del Cofre de Perote el invierno no es una metáfora. Es una realidad que cala los huesos, frena el trabajo y pone a prueba la resistencia de las familias. Ahí, donde las heladas marcan el ritmo de la vida cotidiana, el apoyo público deja de ser discurso y se convierte en necesidad urgente.

La llegada de la Caravana “Abrigando Corazones” no sólo repartió despensas y cobertores; llevó algo igual de valioso. Tranquilidad. Para comunidades como El Escobillo, El Conejo o Frijol Colorado, enfrentar temperaturas extremas sin ingresos estables significa elegir entre comer o protegerse del frío. En ese contexto, mil 230 paquetes alimentarios y más de dos mil cobertores representan mucho más que cifras administrativas.

Las voces de quienes recibieron el apoyo lo dicen con claridad. Adultos mayores que enfrentan inviernos cada vez más duros, campesinos afectados por heladas que reducen la cosecha, madres y padres preocupados por proteger a sus hijos. El frío no distingue edades ni discursos, pero golpea con más fuerza a quienes menos tienen.

Resulta relevante que estas acciones no sean aisladas. La estrategia de atención integral, que incluye alimentos calientes y servicios médicos, reconoce que la vulnerabilidad no es solo climática, sino social y económica. Que el programa se extienda a distintas regiones del estado y mantenga coordinación interinstitucional habla de una respuesta estructurada ante un problema recurrente.

En tiempos donde la desconfianza hacia las instituciones suele dominar la conversación pública, escuchar agradecimiento genuino desde las comunidades recuerda algo esencial. Cuando el apoyo llega a tiempo y a quien lo necesita, el impacto es real. No resuelve todo, pero marca la diferencia entre resistir o sucumbir al invierno.

Al final, abrigar corazones no es sólo repartir cobertores. Es estar presentes cuando el frío arrecia y las oportunidades escasean. Y en Perote, este enero, esa presencia se sintió.

CD/VC

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