Dic 31, 2025 / 18:37

Coatzacoalcos: dos alcaldes -Un solo poder y la prueba del equilibrio

Crónicas del Poder

José Luis Pérez Cruz

Coatzacoalcos vivió ayer una escena que, más allá de la anécdota, revela visiones raras de su vida política: por primera vez tuvo dos alcaldes el mismo día.

Uno en funciones, otro rindiendo protesta entrada la tarde, en un salón cerrado, con la clase política y empresarial como testigo.

No fue un accidente del calendario; fue una postal del momento que atraviesa el municipio y, en buena medida, el sistema político local.

La imagen es poderosa: como un barco que aún no termina de atracar mientras otro ya empieza a izar velas.

Durante algunas horas, el poder municipal estuvo dividido en el tiempo, pero no en el fondo.

El mensaje fue claro: la transición no solo es administrativa, es simbólica. Y en política, los símbolos pesan tanto como los decretos.

EL APOYO ACELERA PERO OBLIGA
La toma de protesta de Pedro Miguel Rosaldo García tuvo una madrina de alto calibre: la gobernadora Rocío Nahle.

Su presencia no fue un gesto protocolario; fue una señal de alineamiento político, de respaldo y también de expectativas.

Cuando el poder estatal arropa de esa manera a un alcalde entrante, lo coloca en una posición privilegiada, pero también lo somete a una lupa más exigente. El apoyo acelera, pero también obliga.

El recinto fue un termómetro del momento: ahí estaban quienes caminaron la campaña, quienes hoy esperan un espacio en el nuevo gobierno y quienes, ya con un lugar asegurado, optan por el silencio prudente.

La disciplina previa al reparto de posiciones revela que el verdadero arranque del gobierno no está en los discursos, sino en las decisiones que vendrán después, cuando se despejen las incógnitas del organigrama y se confirme quiénes tendrán capacidad real de operar.

DISCURSO IMPECABLE
El discurso de Rosaldo García fue ambicioso y cuidadosamente estructurado. Con una dicción impecable. Impostando la voz donde debía y caminando un ideario aleccionador.

Habló de humanismo, de orden, de bienestar, de enfrentar errores del pasado sin negarlos. Prometió un gobierno cercano, de “más territorio y menos escritorio”.

El reto no es menor: Coatzacoalcos arrastra rezagos históricos en seguridad, servicios públicos, movilidad y desarrollo económico. Las palabras, aunque necesarias, no alcanzan por sí solas; deberán traducirse pronto en acciones visibles.

En ese sentido, los anuncios de la gobernadora marcaron la agenda futura: el C5 para reforzar la seguridad, la llegada de los camiones Quetzalli, el rescate del malecón, la obra pública en la zona poniente.

Todo ello dibuja un escenario de intervención estatal intensa.

Coatzacoalcos está parado entre un pasado que pesa y un futuro que promete.

El nuevo gobierno deberá decidir si ese puente se convierte en una vía sólida hacia la recuperación o en una obra inconclusa más, llena de buenas intenciones y plazos incumplidos.

Los próximos meses serán decisivos.

Si Pedro Miguel logra capitalizar el respaldo político, construir consensos en un Cabildo dividido y ofrecer resultados tempranos en temas sensibles como seguridad y servicios, su gobierno puede marcar un punto de inflexión.

Si no, la escena de ayer quedará como un acto solemne más, recordado solo por la rareza de haber tenido dos alcaldes en un mismo día.

Coatzacoalcos ya escuchó las promesas. Ahora viene la parte más compleja: gobernar. Y en política, como en el mar, no basta con zarpar con buen viento; hay que saber maniobrar cuando cambian las corrientes.

Correo electrónico:
joluperezcruz@hotmail.com

CD/GL

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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