Mar 15, 2022 / 11:02

Anécdota de Ernest Hemingway

“El trabajo como periodista, al que me entregué –como suelo hacer siempre- con todo mi entusiasmo, disciplina y capacidad (las que tengo), significó para mi trabajo literario un período de hibernación, aunque también de aprendizaje y crecimiento”, decía Ernest Hemingway autor de varias obras consideradas clásicos de la literatura americana. Ganador del Premio Pulitzer en 1953 por su novela El viejo y el mar y, al año siguiente, 1954, del Premio Nobel de Literatura por su obra completa, sostenía que, una vez que se alcanza cierto nivel, el escritor debe saber retirarse a tiempo de las redacciones.

El periodismo, después que se llega a cierto punto, puede llegar a ser una autodestrucción cotidiana para un escritor creador serio.

“La verdad es que el periodismo se tragaba todo mi tiempo e inteligencia y no dejaba espacio para la literatura –sostenía en la madurez-. De aquella época, en general feliz en lo profesional, siempre recuerdo una situación que me disgustaba, pues resultaba altamente estresante: en el momento de entregar en la redacción uno de los reportajes, ya tenía que estar pensando en el siguiente, pues un periódico es una máquina de tragar textos que nunca, nunca, da respiro a quienes estamos encargados de alimentarla. Al dejar el periódico sentí como algo benéfico: la extinción de aquella sensación de persecución profesional que solía agobiarme.” A su modo, también había aprovechado los cinco años que trabajó en La Gaceta para escribir tres novelas y un libro de relatos, además de un largo ensayo sobre la obra de Alejo Carpentier y hasta algunos guiones de cine. 

CD/YC

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