Jul 28, 2026 / 09:46

Alertan en Puebla por alza en casos de personas infectadas de miasis

Puebla.- En solo cuatro meses, Puebla pasó de invisible a estar en focos rojos en las cifras de personas infectadas de miasis provocada por el parásito Cochliomyia hominivorax, conocido también como gusano barrenador. La primera detección en el estado ocurrió el 2 de marzo. Al corte del 2 de julio la Secretaría de Salud contabilizaba ya 35 casos confirmados y 50 notificados: suficiente para colocar a Puebla, en este mes, como la cuarta entidad del país con más personas infestadas por la “mosca carnívora”.

Las cifras tienen rostro de pobreza y vejez. La mayoría son adultos mayores –siete de cada 10 rebasan los 60 años, tres de cada cuatro son hombres– de los municipios más pobres de la Sierra Norte, la Sierra Negra y el valle de Tehuacán, donde los hospitales quedan a horas.

En la respuesta a la solicitud de información 761200726000381, asoma un patrón poco explorado: de los casos confirmados 29 convivían con un animal

19 con perros

11 con cerdos

9 con borregos

8 con reses

5 con aves

3 con gatos

3 con caballos

Por lo anterior se ha considerado que los perros podrían ser puente de contagio hacia zonas que se creían libres de riesgo.

No es coincidencia, Puebla también encabeza al país en perros infectados –122 casos activos al 15 de junio, según el Senasica– y las personas están enfermando en los mismos municipios donde el perro es el foco: Cuetzalan, Huauchinango, Zacatlán y Hueytamalco. La emergencia que en principio tenía clave ganadera se está incubando, en realidad, entre los perros y la gente pobre de la Sierra.

La plaga en los cuerpos más débiles
La miasis por gusano barrenador rara vez llega sola. El primer poblano diagnosticado, en marzo, fue un hombre de 81 años de Vicente Guerrero al que las larvas se le alojaron en la cavidad bucal; arrastraba, además, un tumor.

Ese es el patrón que se repite: cuerpos ya desgastados, heridas que nadie limpió a tiempo, defensas caídas. Las edades de los 35 confirmados van de los 17 a los 98 años. La mosca no pica: deja sus huevos en una herida abierta o en una mucosa, y en menos de 24 horas las crías empiezan a devorar la herida. El procedimiento es descrito como que “corroen” o “barrenan” tejidos (por eso el nombre de gusano barrenador). Cuando alguien en una comunidad de la sierra por fin llega a un médico, la larva ya carcomió gran parte de la carne viva.

La mitad de los casos positivos confirmados rebasa los 65 años; siete de cada 10 pasan de los 60. En casos masculinos, un hombre de 98 años en Ixcaquixtla; el más joven, un adolescente de 17 en Huejotzingo. En casos femeninos, la mayor es una mujer de 87 de Huauchinango. Casi todos de los municipios considerados con pobreza o pobreza extrema. Tehuacán concentra el mayor número, con siete casos; le siguen Zacapoaxtla, con cuatro, y Xicotepec, con tres.

60% de casos, en dos distritos sanitarios
Para Puebla, la primera detección en 2026 ocurrió en el mes de marzo. Para el 19 de junio ya eran 29, y 10 de ellos –uno de cada tres– se habían confirmado en apenas los siete días previos. Esa semana ningún otro estado del país sumó tantos casos nuevos.

El registro estatal, con corte al 2 de julio, contaba con 35 casos positivos confirmados y 50 casos notificados; días después, la Secretaría de Salud federal colocaba a Puebla como la cuarta entidad del país con más personas infectadas.

Al detalle en la estadística de los 50 casos notificados, se advierte la concentración de 30 casos (60 por ciento del total) en tan solo dos distritos sanitarios: Tehuacán con 18 casos y Zacapoaxtla con 12. Huauchinango tiene seis; Tepexi de Rodríguez, cinco; Chignahuapan, tres. Siguen Huejotzingo con dos casos; Puebla, con dos; Ciudad Serdán, uno, y otro caso en las colindancias con Oaxaca.

De acuerdo con una fuente que conoció de cerca el levantamiento de casos de parte de la Senasica, en una comunidad de la sierra se filtró, durante el operativo sanitario, la identidad de la familia en cuyo hogar se había detectado un contagio de miasis. En el pueblo empezó primero el señalamiento, luego vino la vileza y discriminación. El rechazo llegó a retrasar la atención de quien la necesitaba.

El efecto persiste. En esa zona, dice la fuente, la gente sigue enfermando, pero ya casi nadie quiere registrar sus heridas en su centro de salud: sobre estos casos se impuso el hermetismo, un silencio hecho de miedo a correr la misma suerte.

Cifras disparadas
En el informe mensual 5 Situación actual de miasis por c. hominivorax en el humano, México, que explora las semanas epidemiológicas, el perfil nacional da cuenta del mismo retrato: adultos mayores, lesiones en cabeza/cara y piernas, y una comorbilidad casi siempre encima –diabetes, alcoholismo, neoplasias, abandono social y persona sin red de apoyo.

El gusano barrenador es una plaga que México declaró erradicada en 1991, reapareció por el sur a finales de 2024, primero en el ganado de Chiapas y de allí escaló a toda la República. Al 19 de junio, el país acumulaba 446 casos humanos desde 2025 –329 tan solo en lo que va de este año–, repartidos en una veintena de estados.

Chiapas, por donde entró, sigue a la cabeza, con 142; Puebla, en el centro del país, ya era entonces el quinto estado con más casos, y para principios de julio había escalado al cuarto puesto. Dos defunciones en todo el país, ninguna en Puebla. La entidad no encabeza la lista, pero es de las que más rápido subió: de un caso en marzo a casi cuarenta en julio.

Alerta
De acuerdo con datos de Senasica/SADR estatal, Puebla encabeza el país en perros infestados: 122 casos caninos activos al 15 de junio, la cifra más alta a nivel nacional. Los perros son casi la mitad de todos los casos animales del estado –47.9 por ciento– por encima del ganado, y la cifra no se detiene. Tan sólo en la semana del 31 de mayo al 6 de junio, 45 de los 105 casos animales registrados en Puebla fueron caninos.

Las personas están enfermando, además, en los mismos municipios donde el perro es el foco: Huauchinango, Xicotepec, Hueytamalco y Zacatlán. La causa más frecuente de esas heridas caninas fue la pelea entre congéneres. La emergencia que se pensaba sólo en ganado se incuba, en realidad, entre los perros y la gente pobre de la sierra.

El padrón animal de la semana epidemiológica 22, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y de la Senasica/CPA, revela de que se trata ese contagio. En seis de cada 10 perros, la herida donde la mosca depositó sus huevos no vino de un accidente ni de una enfermedad: vino de una pelea entre perros.

En Puebla, la emergencia del gusano barrenador ya no sólo tiene una narrativa que incluye vacas, corrales, exportación y una frontera cerrada con Estados Unidos. De acuerdo con los datos, el perro –con 19 casos– casi duplica al cerdo –con 11– y deja atrás al ganado junto –reses 8, borregos 9–; el rastro no lleva al establo; termina donde el perro flaco del pueblo y, lo más grave: con la gente más pobre del estado. La plaga que se discute en términos de comercio se está comiendo, en los hechos, a los que no tienen con qué defenderse.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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