Nov 04, 2026 / 11:00

Hallan glóbulos rojos en huesos de dinosaurios del periodo Cretácico

Estados Unidos.- Científicos han descubierto lo que consideran la prueba más sólida hasta la fecha de la presencia de células sanguíneas en un fósil de dinosaurio, concretamente en el hueso de la pata derecha de un carnívoro de tamaño mediano que habitó Brasil hace 115 millones de años, durante el periodo Cretácico.

Los investigadores identificaron numerosas estructuras microscópicas en el hueso de la especie Aratasaurus museunacionali que parecen ser glóbulos rojos fosilizados.

También detectaron indicios químicos relacionados con un componente clave de estas células: una biomolécula que contiene hierro llamada hemo, asociada a la hemoglobina, la proteína que da a la sangre su color rojo.

Las pruebas de la presencia de glóbulos sanguíneos y hemo se encontraron en los canales vasculares del interior de los huesos de un ejemplar de Aratasaurus, del que se cree que era juvenil o un adulto joven de unos cuatro años cuando murió. Este dinosaurio bípedo habría medido 3.1 metros de largo.

“No hemos encontrado un frasco con sangre de dinosaurio. Lo que estamos viendo es un eco mineral y molecular de la biología antigua, y eso es científicamente mucho más interesante”, afirmó Kliti Grice, geoquímica orgánica de la Universidad Curtin de Perth y autora principal del estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

“Para mí, lo más sorprendente es que podamos observar las estructuras junto con pruebas químicas de su origen biológico tras un lapso geológico tan prolongado”, señaló.

Los glóbulos rojos, que se producen continuamente en la médula ósea, transportan oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos del cuerpo y, a continuación, ayudan a llevar el dióxido de carbono de vuelta desde los tejidos hasta los pulmones para ser exhalado.

A diferencia de los huesos duros y los dientes, los tejidos blandos, como los músculos y las plumas, rara vez se conservan en los fósiles. Las células presentes en los fluidos corporales, como la sangre, son aún menos frecuentes en los fósiles.

La investigación no documenta ADN de dinosaurio, dijo Grice, advirtiendo que no se debe interpretar el descubrimiento como una prueba de que exista material genético intacto de dinosaurio.

“El ADN y otras biomoléculas grandes y ricas en información tienen características de conservación muy diferentes a las de las moléculas pequeñas y los restos moleculares transformados químicamente”, comentó.

“La supervivencia de una morfología similar a la celular y de señales químicas relacionadas con el hemo no significa que el ADN que originalmente contenían las células haya sobrevivido”, explicó.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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