Oct 21, 2026 / 09:47

La playa donde Veracruz se juega el futuro de sus tortugas

Omar Zúñiga

*Sólo una de cada mil crías llega a la edad adulta

*Arena Viva, la apuesta para el conservacionismo


Tercera de tres partes

Vega de Alatorre, Ver.- Los primeros rayos del sol nos sorprenden en la playa, lejos del campamento, luego de haber atestiguado el milagro de la vida.


Al voltear atrás, quedan dibujadas sobre la arena las huellas de estas gigantes de más de 100 kilos, arrastrarse hasta donde ellas saben que es el mejor sitio para cavar y construir su nido.


Una vista increíble de aquellas huellas que son mudo testigo del esfuerzo faraónico de mover esa mole fuera de la gravedad cero que da el mar, que da estar nadando por años, la mayor parte de su vida, y enfrentarse de repente al enorme peso, ese es su primer obstáculo.


Esas huellas, que asemejan la rodada de tractores arando sobre la playa, que no son otra cosa que las aletas de las hembras moviéndose con dificultad y que pueden tardar toda la noche en llegar hasta el lugar que eligieron para construir su nido.


Esas huellas que también son testigo de las jóvenes tortugas que salen vivazmente de la arena, la arena viva, para buscar las olas del mar y adentrarse en una nueva odisea que representa su incipiente vida.


Estas crías que desde su nacimiento deben enfrentarse a los depredadores naturales, gaviotas, cangrejos, hasta algún perro que no debería estar ahí…, pero que está y que les cortan su paso al mar.


Se estima, según las estadísticas conocidas y reconocidas, que solamente una de cada mil crías de tortuga llega a la edad adulta.


Si algo dejaron claro las dos entregas anteriores es que en El Laurel sobran amenazas y faltan números, pero también sobra otra cosa: gente que no se ha cruzado de brazos.


En esta tercera y última entrega, la historia de Arena Viva, el grupo comunitario que encabeza Amelly Hyldaí Ramos Díaz, que decidió no sólo cuidar nidos, sino atacar causas: luz artificial, basura, hábitat perdido y falta de información.


Y lo hace en colaboración con tres universidades, dos telesecundarias y vecinos de El Laurel.

Arena Viva: ciencia con los pies en la arena

En medio de tanto boletín oficial, lo que de verdad sostiene la conservación en El Laurel es gente con nombre y apellido.


Una de ellas es la maestra en Ciencias Amelly Hyldaí Ramos Díaz, quien encabeza Arena Viva, un grupo comunitario que desde octubre de 2024 trabaja en esta franja de costa.


No es una improvisada que llegó a tomarse la foto con la tortuguita. Su trayectoria en tortugas marinas está documentada en revistas científicas y repositorios universitarios,
La conservación de tortugas tiene mucho de buena voluntad, pero sin método se queda en la foto de liberaciones para Instagram.


Ramos Díaz sabe medir —nidos, rastros, fases lunares, salud de los animales—, justo lo que, como vimos en la entrega anterior, le falta a las estadísticas oficiales y ese método es el que trajo a Arena Viva.


Arena Viva no llegó a terreno baldío, la tesis de la UAM ya había registrado la capacitación de pobladores de El Laurel para patrullaje nocturno, educación a visitantes y pláticas a la comunidad.


Un oficio de PROFEPA de 2022 da cuenta de recorridos nocturnos, rescate y traslado de nidos en riesgo, y coordinación con el comité local de El Laurel.


Aquí la tortuga no la cuida sólo el gobierno: la cuida el pueblo.

Atacar las causas, no sólo cuidar nidos

Arena Viva inició actividades en octubre de 2024 y es un centro de promoción de cultura ambiental, formado por un grupo comunitario de El Laurel.


Su meta, dice Ramos Díaz, es “contribuir a la conservación y protección de la flora y fauna del Santuario Playa Lechuguillas”.


Aquí viene una aclaración que muchos no hacen y que se agradece, “en Arena Viva no manejamos directamente nidos, hembras o crías de tortuga marina como lo hace un campamento tortuguero tradicional; para ello, nos coordinamos con el campamento que tiene jurisdicción en la zona de El Laurel”.


“Trabajamos sobre las causas: contaminación lumínica, pérdida de hábitat, atropellamiento de cangrejo azul, basura marina y falta de información en la comunidad”.


El grupo trabaja en cuatro ejes: investigación científica, gestión participativa del hábitat, ciencia ciudadana y formación de liderazgo juvenil. A eso suma actividades de ecoturismo.


¿Con qué dinero? Con el de la CONANP, bien aprovechado.


Según Ramos Díaz, el 90 por ciento de su infraestructura y materiales se ha adquirido mediante las convocatorias del Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (PROCODES). Es de esos casos raros en que un programa federal se ve en la arena y no nada más en el informe.

La ciencia: tres frentes universitarios en una playa

Arena Viva trabaja con universidades en diferentes proyectos, por ejemplo, con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, con el Laboratorio de Ecología de la Salud a cargo de la doctora Vanessa Labrada Martagón, se trabaja en la Evaluación de la salud de hembras anidadoras de tortuga lora y verde.


Con la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana, con financiamiento de State of the World’s Sea Turtles (SWOT), trabajan en el Proyecto social para mitigar la contaminación lumínica en las playas y evitar la desorientación de hembras y crías, a cargo de la doctora Ibiza Martínez Serrano


En el Instituto de Neuroetología de la misma Universidad Veracruzana, está el proyecto Ecología neonatal y comportamiento: impacto del cambio climático en la fenología y fisiología de las crías, a cargo del doctor Jorge Morales Mávil.


Lo de la luz no es capricho. Las crías recién nacidas buscan el mar guiándose por el horizonte más brillante, y un foco mal puesto en una palapa o una casa de playa las manda directito hacia tierra.


La NOM-162 ya obliga a controlar la iluminación en playas de anidación. Arena Viva está tratando de que eso pase de la norma a la realidad.


Y no es gente nueva en el tema, Morales Mávil es el mismo investigador que estudió la anidación en El Raudal, y Labrada Martagón y Martínez Serrano ya firmaban con Ramos Díaz trabajos sobre la salud de la tortuga verde desde 2019.

La comunidad: de la telesecundaria al cangrejo azul

• Telesecundaria “Vicente Guerrero”, de El Laurel. Es la escuela aliada. Con ella llevan un programa de sensibilización ambiental con jornadas de limpieza de playa y actividades educativas sobre la fauna local.


• Telesecundaria “Adolfo Ruiz Cortines”, de Vega de Alatorre. En 2026 Arena Viva apoyó su proyecto comunitario, que resultó ganador a nivel estatal, con el programa de liderazgo juvenil para la protección de la tortuga marina.


• Viajando con Causa. Con esta agencia de ecoturismo hacen limpiezas de playa y colocan señalética para el cuidado de tortugas marinas, manglares y cangrejo azul.


• UMA San Ramón. Juntos realizan una reforestación anual de manglar.


• Guerreros de Nauhtlan. Arena Viva se sumó hace poco a esta brigada de Vega de Alatorre para apoyar el cruce del cangrejo azul en uno de sus puntos más importantes, donde observaron el desove de cientos de cangrejas. También ayudaron con la señalética y están por formar un colectivo dedicado a esta especie.


El cangrejo azul no es un tema aparte. Muere atropellado cada temporada al cruzar la carretera y forma parte del mismo ecosistema de manglar y playa del que dependen las tortugas. Cuidar uno es cuidar el otro.

“Nada de esto lo hacemos solos”

Ramos Díaz insiste en que el mérito es colectivo.


Al grupo comunitario de base de El Laurel se han sumado biólogos, amigos y personas de distintos oficios “que han creído en el proyecto y han aportado su tiempo, conocimiento y manos”.


Agradece a las dos telesecundarias, a Viajando con Causa, a la UMA San Ramón, a Guerreros de Nauhtlan, a la UASLP y a la UV.


A futuro, buscan consolidarse como colectivo para el cuidado del cangrejo azul, las tortugas marinas y la flora y fauna local.


También buscan reforzar la lucha contra la contaminación lumínica, seguir impulsando el liderazgo juvenil y lograr que el ecoturismo con causa sea una alternativa real de ingreso para la comunidad.


Lo resume así, “queremos una costa viva donde tortugas, cangrejos, manglares y gente puedan coexistir por mucho tiempo más”.


Cuando Arena Viva publique sus propios números —luminarias corregidas, kilos de basura retirada, cangrejos que cruzaron vivos, jóvenes formados—, le pondrá a las autoridades el ejemplo de transparencia que tanto les cuesta.

De primera mano

El Laurel tiene decreto federal, polígono delimitado, corral, comité comunitario y científicas de primer nivel trabajando en su arena, lo que no tiene es un registro público que le diga a los veracruzanos, con números limpios, si sus tortugas están mejor o peor que hace diez años.


Mientras eso llega, el trabajo de Arena Viva y de Amelly demuestra que en Veracruz sí se puede hacer conservación seria, con método y con la comunidad.


La próxima vez que alguien le ofrezca subirse a una tortuga para la foto, ya sabe qué contestar, y si va a El Laurel, vaya sin linterna blanca, y pregunte por las brigadas: ahí se aprende más que en cualquier boletín.


Y vaya en conciencia de actuar con responsabilidad, porque al final, es en favor de la vida, del Planeta, porque si no lo cuidamos nosotros, no tenemos otro lugar para vivir.

CD/YC

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