Sep 29, 2026 / 05:30

Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos


Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una fecha que busca llamar la atención sobre la enorme cantidad de comida que se pierde o termina en la basura mientras millones de personas enfrentan dificultades para acceder a una alimentación adecuada.


La fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2019 y comenzó a observarse en 2020, con la participación de organismos como la FAO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.


Pérdida y desperdicio no significan exactamente lo mismo
Aunque suelen utilizarse como sinónimos, existe una diferencia.
La pérdida de alimentos ocurre principalmente durante las etapas de producción, cosecha, almacenamiento, procesamiento y distribución antes de que los productos lleguen al comercio minorista.


Puede producirse por problemas de transporte, falta de refrigeración, almacenamiento inadecuado, daños durante la cosecha o deficiencias en la infraestructura.
El desperdicio de alimentos, en cambio, se relaciona principalmente con establecimientos comerciales, restaurantes y hogares, cuando productos todavía aptos para el consumo terminan desechándose.


Millones de toneladas terminan en la basura
El problema tiene dimensiones mundiales. De acuerdo con estimaciones internacionales, una cantidad considerable de los alimentos disponibles para los consumidores termina desperdiciándose cada año.
En los hogares pueden desecharse frutas, verduras, pan, carne y alimentos preparados simplemente porque se compró más de lo necesario, no se almacenaron correctamente o se olvidaron dentro del refrigerador.
También influye la búsqueda de productos con una apariencia considerada “perfecta”, que puede provocar que frutas y verduras con pequeñas imperfecciones sean descartadas pese a conservar sus cualidades alimentarias.


Tirar comida también significa desperdiciar agua
Cuando un alimento termina en la basura no solamente se pierde el producto.
También se desperdician los recursos utilizados para producirlo: agua, tierra, energía, semillas, fertilizantes, combustible, transporte, refrigeración y trabajo humano.
Por ejemplo, cultivar frutas, verduras o cereales requiere agua durante semanas o meses. Si finalmente esos productos son desechados, parte de esos recursos también se utilizaron innecesariamente.


Un problema relacionado con el cambio climático


Los alimentos desperdiciados también generan consecuencias ambientales.
Su producción, procesamiento y transporte producen emisiones de gases de efecto invernadero. Además, cuando los residuos orgánicos llegan a determinados vertederos y se descomponen sin suficiente oxígeno pueden generar metano, un potente gas de efecto invernadero.
Por ello, reducir el desperdicio de alimentos también forma parte de las estrategias para disminuir el impacto ambiental de los sistemas alimentarios.


¿Qué podemos hacer en casa?
Planificar las compras, revisar qué alimentos existen antes de acudir al supermercado, conservar correctamente los productos y aprovechar las sobras son acciones sencillas que pueden reducir el desperdicio.
También es importante comprender la diferencia entre las indicaciones de caducidad y consumo preferente, siguiendo siempre las recomendaciones de seguridad alimentaria correspondientes.
Congelar determinados alimentos antes de que se deterioren y utilizar primero aquellos que llevan más tiempo almacenados son otras medidas útiles.
Aprovechar mejor los alimentos


La solución no depende únicamente de los consumidores. Productores, supermercados, restaurantes, empresas y gobiernos también pueden mejorar sistemas de almacenamiento, transporte y distribución.
Cuando existen condiciones sanitarias adecuadas, la donación y redistribución de excedentes alimentarios puede evitar que productos aptos para el consumo terminen desechándose.


El Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos recuerda una contradicción mundial: mientras enormes cantidades de comida terminan desperdiciándose, muchas personas todavía tienen dificultades para alimentarse adecuadamente.
Reducir este problema comienza con una idea sencilla: los alimentos tienen un valor que va mucho más allá de su precio, porque detrás de cada producto existen recursos naturales, trabajo y tiempo que también se pierden cuando termina innecesariamente en la basura.


#DíaInternacionalDeConcienciaciónSobreLaPérdidaYElDesperdicioDeAlimentos

CD/AT

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Notas del día: