Sep 05, 2026 / 11:19

Xolo, chihuahua y… ¿calupoh? Así es la tercera raza de perro mexicana que ‘nació’ en el Templo Mayor

Investigadores de la UNAM analizan la biología, comportamiento y herencia genética del calupoh, el ‘perro-lobo’ mexicano para precisar sus antecedentes precolombinos

Ciudad de México.- Entre los animales vinculados con el pasado prehispánico de México existe uno cuya historia combina arqueología, genética y antiguas prácticas mesoamericanas. Se trata del calupoh, un imponente perro de apariencia lobuna que actualmente forma parte de las tres razas caninas mexicanas reconocidas oficialmente.

Su pelaje predominantemente negro, gran tamaño y semejanza con el lobo mexicano lo distinguen a simple vista. Sin embargo, detrás de su apariencia existe una historia que comenzó a reconstruirse a partir de restos arqueológicos con cientos de años de antigüedad.

Un hallazgo que reveló la existencia del perro-lobo

La historia moderna del calupoh está relacionada con las excavaciones arqueológicas realizadas en el Centro Histórico de la Ciudad de México después del descubrimiento del monolito de Coyolxauhqui, ocurrido el 21 de febrero de 1978.

Durante los trabajos efectuados en los alrededores del Templo Mayor fueron encontrados restos de un animal que llamó la atención de los investigadores debido a que presentaba características tanto de perro como de lobo.

Especialistas del Laboratorio de Paleozoología del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM estudiaron los restos óseos, cuya antigüedad se calcula entre 700 y mil años.

En un principio se buscaba establecer si pertenecían a un lobo. Las comparaciones de cráneos y mandíbulas de perros, lobos e híbridos permitieron detectar características de ambas especies, fortaleciendo la hipótesis de que se trataba de un ejemplar producto del cruce entre perro y lobo.

Estos animales híbridos también han sido llamados “loberros”.

Una práctica que tendría origen en Mesoamérica

El origen del calupoh estaría relacionado con antiguas prácticas realizadas por pueblos mesoamericanos. De acuerdo con investigaciones del arqueozoólogo de la UNAM Raúl Valadez, existían casos en los que una perra en celo era llevada al monte para propiciar su reproducción con lobos.

Los ejemplares obtenidos de estos cruces habrían adquirido importancia dentro de determinadas prácticas rituales y simbólicas.

Siglos después, los vestigios arqueológicos y las investigaciones desarrolladas alrededor de estos animales ayudaron a documentar la existencia histórica de híbridos entre perros y lobos en territorio mexicano.

¿Cómo es el calupoh?

Los ejemplares asociados con estos antiguos híbridos podían medir entre 60 y 90 centímetros. Su pelaje era generalmente de un solo color y predominaba el negro, aunque también se han documentado tonalidades plateadas y blancas.

Su aspecto puede resultar imponente, pero esto no significa necesariamente que sea un animal destinado a la protección.

De acuerdo con especialistas, presenta comportamientos particulares: puede reaccionar con cautela ante personas desconocidas y sentirse más cómodo con aquellos individuos que identifica como integrantes de su grupo o “manada”.

Por esta razón, investigadores advierten que considerar al calupoh simplemente como un perro de protección es una idea que todavía no cuenta con suficiente respaldo científico.

Las investigaciones tampoco han terminado. Los análisis genéticos buscan determinar con mayor precisión qué proporción de sus características procede de los lobos y cuál corresponde al perro doméstico.

Una de las tres razas mexicanas

México cuenta con tres razas caninas reconocidas como originarias del país: el xoloitzcuintle, el chihuahueño y el calupoh.

El xoloitzcuintle posee una historia estrechamente relacionada con las culturas prehispánicas. Además de su característica ausencia de pelo en buena parte de los ejemplares, fue asociado con Xólotl y con la creencia de que estos perros acompañaban a las almas durante su recorrido hacia el Mictlán.

El chihuahueño, por su parte, tiene sus raíces en el norte de México y se convirtió en una de las razas mexicanas más conocidas internacionalmente debido principalmente a su reducido tamaño.

El calupoh completa esta singular lista. Su reconocimiento se encuentra ligado a investigaciones arqueológicas, históricas y genéticas sobre la presencia de antiguos híbridos de perro y lobo en Mesoamérica.

Así, detrás de su llamativa apariencia se encuentra una historia que conecta al México contemporáneo con prácticas realizadas hace cientos de años y que todavía son objeto de estudio científico.

CD/YC

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