Ago 19, 2026 / 09:45

Llanto por la muerte de la editorial Era

México.- Además de la pésima noticia de la muerte de Vicente Quirarte, ahora nos enteramos del desastre editorial que atañe a Ediciones ERA (Espresate, Rojo y Azorín), que cobijó a muchos grandes autores mexicanos y lanzó al extraordinario poeta José Emilio Pacheco, al también extraordinario Carlos Monsiváis y a otros autores dispuestos a dar la vida por su escritura como Bárbara Jacobs o Elena Garro. Su cierre es un golpe bajo a la literatura mexicana y a la traducción de obras valiosas publicadas en otros idiomas y también golpea el recuerdo de la guerra civil de España y sus grandes editores que se refugiaron en México.

Finalmente, es también un bofetón a la industria editorial mexicana. Era fue innovadora y política, libertaria y adelantada a su época porque publicó obras de crítica al régimen, así como antes sus directores participaron en la guerra civil española, lo cual les dio una altura moral y política incontestable como la de recibir en su imprenta a autores extraordinarios, comprometidos con los indígenas y con todos los mexicanos a quienes no se les da la oportunidad de una vida digna y creativa: Fernando Benítez, Miguel León- Portilla y Rosario Castellanos, quienes honraron a México, así como lo hizo Ricardo Pozas con su maravilloso Juan Pérez Jolote. José Revueltas y Carlos Fuentes fueron seres tan excepcionales como la obra que nos legaron y alimenta ahora a nuestros jóvenes. Carlos Monsiváis y José Emilio Pacheo encabezaron las listas de ventas de Ediciones Era porque cautivaron a miles de universitarios quienes corrían a buscar Morirás lejos o Nuevo catecismo para indios remisos.

Las portadas del gran Vicente Rojo fueron una guía para los futuros editores y marcaron la pauta del buen gusto y la eficacia en la industria editorial.

Personalmente publiqué en Era La noche de Tlatelolco, Hasta no verte Jesús mío, Querido Diego, te abraza Quiela, Fuerte es el silencio y otros trabajos que ya forman parte de la crónica y la novela mexicana. Fue muy fácil para mí sentirme cercana a Neus Espresate y a Vicente Rojo, quienes me brindaron su amistad hasta el momento de su muerte. Lo que hoy le sucede a Era es un nocaut contra la literatura y la edición mexicanas; es una demostración de que los autores y sus libros están dejados al vaivén de mentes muy limitadas que los tratan como a cualquier producto en el mercado.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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