Jul 27, 2026 / 09:00

Redenciones marginales reivindica el legado artístico de Marysole Wörner

México.- El Museo de Arte Moderno (MAM) ha saldado una “deuda histórica” con la exposición Marysole Wörner Baz: Redenciones marginales.

Su curador, Carlos Segoviano, recuerda que en 1978 el entonces director, Fernando Gamboa, organizó la primera muestra individual de la pintora y escultora mexicana Marysole Wörner Baz (1936-2014) en el recinto.

El Museo de Arte Moderno (MAM) ha saldado una “deuda histórica” con la exposición Marysole Wörner Baz: Redenciones marginales.

Su curador, Carlos Segoviano, recuerda que en 1978 el entonces director, Fernando Gamboa, organizó la primera muestra individual de la pintora y escultora mexicana Marysole Wörner Baz (1936-2014) en el recinto.

Durante la breve gestión del arquitecto Luis Ortiz Maceda al frente del MAM, entre 1989 y 1990, se comprometió con la artista en organizar una exhibición individual; sin embargo, su sucesora en el cargo, Teresa del Conde, prefirió coordinar una colectiva que diera cuenta del linaje artístico de las familias Wörner-Baz.

La exposición Herencia y creación (1991) comprendió obra, sobre todo, de los tíos de Marysole Wörner, Ben Hur y Emilio Baz Viaud, aunque también de su hermano, el arquitecto Juan Wörner Baz; su madre, María Soledad Baz Viaud, y la misma Marysole. Quedó pendiente la muestra individual de la artista.

En el plano personal Segoviano conoció a Marysole poco antes de su muerte porque preparaba una tesis de maestría sobre Emilio Baz Viaud. “Entre las pláticas y bromas que hacíamos, decía: ‘qué bueno que te gustó la obra de mi tío, pero me gustaría que un día escribieras y me hicieras una exposición’. En ese momento yo era simplemente un estudiante; sin embargo, me quedó marcado ese deseo”.

Observa que la obra de Marysole Wörner iba a “contracorriente, en la medida que hacía un expresionismo figurativo cuando la mayoría de los artistas estaban en la abstracción. Cuando regresó a la figuración hizo un paisaje semiabstracto; entonces, siempre sintió falta de atención hacia su trabajo”.

Redenciones marginales se integra principalmente con piezas que la propia artista donó al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, así como con obra del Programa Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de la reciente donación al MAM del archivo de la crítica y curadora Graciela Kartofel (1945-2022), de su viudo Mario Rodenstein. Kartofel organizó varias exposiciones a Marysole Wörner y escribió sobre otras muestras suyas. También hay obra de la colección de Ernesto Arnaux.

El de Kartofel es un acervo amplio de catálogos, no sólo de Marysole Wörner, sino de otros artistas con los cuales se vinculó Kartofel. Segoviano hace hincapié en dos acuarelas exhibidas en la exposición con “doble vista” porque llevan una dedicatoria de la artista en la parte de atrás.

Para el curador, Marysole Wörner Baz emerge como una “figura excepcional en la historia del arte mexicano”. En sus inicios fue considerada una “niña prodigio”. De formación autodidacta, consolidó “una de las trayectorias más singulares de la segunda mitad del siglo XX”. Su trabajo tuvo el impulso temprano de los críticos Margarita Nelken y Jorge Juan Crespo de la Serna. Cultivó complicidades con artistas como Remedios Varo.

Sin embargo, “si bien su legado artístico forma parte de importantes acervos públicos y privados, éste no ha sido del todo reconocido y valorado”, asegura el investigador.

Redenciones marginales comprende más de 70 piezas, entre pintura, escultura, grabado y el fondo documental. En sus primeros años su producción estuvo dominada por una paleta oscura, hasta tenebrosa, poblada por seres atormentados y desconsolados. Tras una profunda crisis personal, su pintura transitó hacia imágenes coloridas y vibrantes, en las que los protagonistas son las montañas, la naturaleza, la lluvia y la neblina, como se puede observar en La cuna del viento, de la serie Viento (1990), y Neblina, de la serie Pastos y neblinas (1982).

Sus esculturas están realizadas tanto en metal como en madera. También llegó a hacer cuadernos forrados de piel, como Libro encuentros (2008).

Redenciones marginales permanecerá hasta el 25 de octubre en el Museo de Arte Moderno (Paseo de la Reforma, esquina Gandhi, primera sección del Bosque de Chapultepec).

Con información de: La Jornada

CD/AT

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