Jul 23, 2026 / 04:30

Día Mundial de las Ballenas y los Delfines: proteger a los gigantes y guardianes de los océanos

Cada 23 de julio se conmemora el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, una fecha dedicada a promover la conservación de estos mamíferos marinos, crear conciencia sobre las amenazas que enfrentan y destacar la importancia de proteger los océanos, de los cuales depende el equilibrio ambiental del planeta.

La celebración tiene su origen en la decisión adoptada el 23 de julio de 1982 por la Comisión Ballenera Internacional, que aprobó una moratoria a la caza comercial de ballenas. Esta medida entró en vigor en 1986 y representó un paso histórico para la conservación de varias especies que habían sido llevadas al borde de la extinción debido a la caza indiscriminada.

Las ballenas y los delfines pertenecen al orden de los cetáceos, un grupo de mamíferos completamente adaptados a la vida acuática. A diferencia de los peces, respiran aire mediante pulmones, son de sangre caliente, amamantan a sus crías y deben subir periódicamente a la superficie para respirar.

Entre las especies más impresionantes destaca la Ballena azul (Balaenoptera musculus), considerada el animal más grande que ha existido en la Tierra. Puede superar los 30 metros de longitud y pesar más de 180 toneladas, mientras que su corazón alcanza el tamaño de un automóvil pequeño.

Por su parte, los Delfines son reconocidos por su extraordinaria inteligencia y compleja vida social. Viven en grupos llamados manadas, cooperan para buscar alimento, se comunican mediante silbidos y chasquidos, e incluso son capaces de reconocerse frente a un espejo, una habilidad que poseen muy pocas especies.

Tanto ballenas como delfines utilizan la ecolocalización, un sofisticado sistema basado en la emisión de sonidos que les permite orientarse, comunicarse y localizar presas incluso en aguas oscuras o de gran profundidad.

Estos mamíferos desempeñan un papel esencial en la salud de los océanos. Las ballenas, por ejemplo, contribuyen al ciclo de nutrientes mediante un proceso conocido como “bomba de ballenas”, que favorece el crecimiento del fitoplancton, organismo responsable de producir una parte importante del oxígeno que respiramos y de capturar dióxido de carbono de la atmósfera.

Sin embargo, muchas especies enfrentan amenazas como la contaminación por plásticos, la pesca incidental en redes, el tráfico marítimo, el ruido submarino, el cambio climático y la degradación de sus hábitats. Estos factores afectan su alimentación, reproducción y desplazamientos migratorios.

En México pueden observarse diversas especies de ballenas y delfines en zonas como el Golfo de California, la Bahía de Banderas y las costas de Baja California Sur, donde el turismo responsable de observación de cetáceos se ha convertido en una importante actividad para la conservación y la educación ambiental.

El Día Mundial de las Ballenas y los Delfines invita a reducir la contaminación de los mares, apoyar iniciativas de conservación y fomentar un turismo respetuoso con la vida silvestre, recordando que la protección de estos animales también significa cuidar la salud de los océanos.

Esta conmemoración destaca que ballenas y delfines son mucho más que especies emblemáticas: son piezas fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas marinos y un símbolo de la extraordinaria biodiversidad que albergan los mares del planeta.

CD/AT

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