Jun 01, 2026 / 10:02

¿Usted trabajaría sin remuneración?

La voz de la inclusión

María Luisa Bandala Pantoja

En Veracruz existen músicos, cantantes, bailarines y artistas con discapacidad que dedican años de esfuerzo, disciplina y preparación a perfeccionar su talento. Sin embargo, todavía es común que al momento de ser invitados a eventos culturales, festivales o presentaciones públicas se les ofrezca algo que difícilmente se le propondría a otros artistas: trabajar gratis.

La justificación suele presentarse de distintas maneras. “Te estamos dando un espacio para que te des a conocer”, “es una oportunidad para mostrar tu talento” o “deberías agradecer que te estamos tomando en cuenta”.

Detrás de estas frases se esconde una realidad preocupante: con frecuencia, el trabajo artístico de las personas con discapacidad es visto como algo simbólico, recreativo o meramente inspirador, en lugar de ser reconocido como una actividad profesional que requiere preparación, disciplina y experiencia.

Resulta difícil imaginar que a un grupo musical reconocido, a un cantante o a una compañía de danza se le pida presentarse sin recibir un pago. Sin embargo, cuando se trata de artistas con discapacidad, la remuneración suele desaparecer de la conversación y es reemplazada por el agradecimiento y el aplauso.

Esta situación es aún más injusta en disciplinas como la para danza (danza en silla de ruedas), detrás de cada presentación existen gastos que muchas personas desconocen.

Los bailarines deben cubrir transporte, vestuario, ensayos y la preparación profesional necesaria para desarrollar esta disciplina, la cual no es gratuita y requiere años de formación, práctica y constante actualización.

A ello se suma la disciplina, el tiempo invertido y el esfuerzo físico que implica cada entrenamiento.

Además, las sillas utilizadas para la para danza no son sillas hospitalarias convencionales; son equipos especializados diseñados para permitir movimientos, giros y desplazamientos propios de esta disciplina.

Su costo representa una inversión importante para los bailarines, ya que los modelos más económicos pueden rondar los 19 mil pesos.

Estas sillas especializadas no se comercializan en Veracruz, ya que son fabricadas a medida de cada usuario, considerando sus necesidades específicas de movilidad y las características de su discapacidad.

Por ello, además de cubrir su costo, es necesario asumir los gastos de envío y traslado. A esto se suman los gastos de mantenimiento, así como las refacciones y reparaciones, que tampoco se consiguen en Veracruz y deben solicitarse fuera del estado, lo que incrementa aún más los costos para quienes practican esta disciplina.

Cuando un artista con discapacidad acepta una invitación sin remuneración, no solo está regalando su tiempo y su talento. También está absorbiendo costos económicos para poder presentarse.

En otras palabras, muchos artistas con discapacidad no solo trabajan sin recibir una remuneración, sino que además deben asumir los costos que implica hacer posible cada presentación.

Lo anterior no es únicamente una cuestión de falta de pago. También refleja una forma de discriminación que menosprecia el trabajo de los artistas con discapacidad.

Cuando a unos artistas se les remunera por sus presentaciones y a otros se les pide participar gratuitamente por el hecho de tener una discapacidad, se está enviando el mensaje de que su trabajo vale menos, aun cuando exige la misma preparación, compromiso y profesionalismo.

La remuneración del trabajo artístico no es una concesión ni un acto de buena voluntad; es un derecho: El artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prohíbe toda forma de discriminación por discapacidad, mientras que el artículo 5° establece que nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin una justa retribución y sin su pleno consentimiento.

Estos principios también deben aplicarse a los artistas con discapacidad. El talento no sustituye un salario, ni el aplauso paga los gastos. La actividad artística de las personas con discapacidad es un trabajo y, como tal, merece una remuneración justa.

CD/VC

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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