Abr 23, 2026 / 09:49

“La humanidad avanza hacia un pico de oscuridad”: Han Kang, Nobel de Literatura

Madrid.- Frente a la guerra, la violencia y la oscuridad, “la esperanza del arte y la literatura”; frente al cinismo y la sinrazón, “la lectura”, “nuestra parte silenciosa”, la “esperanza” para “aferrarnos a ella”, aseguró la Nobel de Literatura de 2024, la sudcoreana Han Kang, que está de visita en Barcelona para ser la gran protagonista del Día del Libro y de la Rosa, el Sant Jordi. “Cuando dejamos de leer, nos volvemos más inflexibles, menos humanos. No leer limita nuestros sentimientos, hace la vida más gris” recordó la autora de La vegetariana, un relato desgarrador que convierte al cuerpo humano en el lienzo donde se traza con dolor el curso de la existencia.

El último premio Nobel de Literatura que visitó Barcelona durante el Sant Jordi fue José Saramago, en el lejano 2004, cuando tuvo la encomienda de dar el clásico pregón de inicio de las festividades. Este año la sudcoreana Han Kang, de 56 años, será la protagonista en su vuelta a la capital catalana, una ciudad que ha vuelto a recorrer por sus calles laberínticas en el barrio Gótico, pero ahora también ha discernido sobre el mundo y sus “oscuridades”, la “esperanza” como una herramienta para luchar contra la desazón y la barbarie.

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En un encuentro con medios de comunicación en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), Kang se refirió en primer lugar al cariz de la celebración del libro y la rosa, con un saludo preliminar en catalán: “Bona tarda a tothom (buenas tardes a todos)”. Enseguida explicó la emoción que siente al vivir esta celebración tan singular, única en el mundo, en la que una ciudad se inunda de libros y rosas. “Me han hablado sobre el Día de Sant Jordi, lo conozco desde hace tiempo y tengo muchas ganas de verlo con mis propios ojos. Los que amamos la literatura tenemos inevitablemente una parte silenciosa, pero me emociona mucho saber que hay una ciudad llena de gente que ama los libros”.

A continuación, abordó la importancia de la literatura en su vida. “Tanto amor tenía por la literatura que abrí una librería. Siempre me fascinó el concepto de escritor, cómo alguien se lanza a responder preguntas, a cuestionarse qué es ser humano y escribir con eso obras preciosas, por eso quería ser como ellos y formar parte de esa comunidad”, recordó.

Para Kang, si escribir es importante, leer es fundamental. “En nuestro día a día, muchas veces estamos muy ocupados y no tenemos tiempo para leer, ¿verdad? Sin embargo, cuando dejamos de leer, nos volvemos más inflexibles, menos humanos. No leer limita nuestros sentimientos, hace la vida más gris. Cuando estoy un tiempo sin leer, intento esforzarme y hacerlo para recuperar todos esos sentimientos que quizás haya perdido por no haber leído durante un tiempo”.

La novelista y poeta también fue interpelada sobre cómo ve el mundo desde esa atalaya de su escritura, de su vocación silenciosa de sentarse a contar historias, más aún en un mundo plagado de guerras, de enfrentamientos, de violencia verbal y física, de mucho ruido y crispación. “Creo que vivimos en una época oscura, esa es una verdad que no podemos negar. La historia siempre se repite. Lo que vivimos ahora, de una manera u otra, ya lo vivimos en el pasado, pero es cierto que la humanidad avanza hacia un pico aún mucho más oscuro. Pese a todo, una de las cosas que más me sorprende es que al otro lado hay gente que quiere sobrevivir. Mientras sigamos vivos y manteniendo el corazón abierto, podemos seguir viviendo. La esperanza no es algo de lo que se pueda hablar con ligereza. No debemos permitir que las caídas nos hundan ni dejarnos arrastrar hacia abajo. El arte y la cultura nos llevan al lugar de la vida y no al de la muerte. Nos devuelven la esperanza. En este mundo tan oscuro y lleno de acontecimientos, podríamos ser intolerantes, pensar que nada de esto va con nosotros y no sufrir por los demás. Pero debemos ser sensibles y pensar en lo que sufrirán los otros. El arte y la cultura están siempre del lado de la vida”.

Empatía

“Por medio del arte y la literatura –insistió Kang– las personas nos volvemos más sensibles y esto nos permite ponernos en el lugar de la vida en vez de en el lugar de la muerte. Nos hacen más tolerantes y empáticos para que podamos sentir los sufrimientos que tienen los demás. En este mundo de desgracias repetitivas y dramáticas tenemos que intentar sufrir también por los demás. Aunque nosotros no seamos participantes directamente de ese dolor, creo que la literatura y el arte siempre están del lado de la vida y están haciendo su trabajo de poner a las personas que los disfrutan en el lugar de la vida. Estamos viviendo épocas oscuras, es una verdad difícil de rechazar. Pero el arte y la literatura sirven para darnos esperanza”.

De hecho Han Kang, que nació en Gwangju, convirtió en pasajes literarios –que le valieron entre otras cosas el Nobel– la brutal represión militar que sufrió su pueblo y que contó en su libro Actos humanos, en el que llevó al extremo el dolor físico de aquella tragedia. “Todo humano vive en este mundo con un cuerpo físico y pienso que eso es un elemento muy importante en nuestras vidas, por lo que cuando estoy escribiendo le doy mucha importancia a los sentidos. Cuando describo lo que están sintiendo los personajes, intento sentirlo yo también con mi propio cuerpo, a piel viva, para poder describirlo con más detalle. Me gusta poder transmitir las corrientes eléctricas que todos realmente sentimos”.

La novelista también admitió que está inmersa en la escritura del libro que quizá sea su novela más personal, en el que relata la historia de su propia familia, pero aún no está segura de poderlo terminar.

Finalmente, al ser preguntada qué ha cambiado en su vida a raíz de la concesión del Nobel, Kang señaló: “a pesar de haber recibido ese galardón, tan importante y tan valioso, nada dentro de mí ha cambiado y vivo diariamente con los mismos pensamientos y sensaciones internas que antes de recibirlo. Si hay algo diferente es que cuando voy por la calle la gente de repente me habla o me quiere abrazar. Entonces me sorprendo y me quedo un poco confusa, pero sé que lo hacen con buenas intenciones. Por lo demás sigo igual, sigo escribiendo y sigo viviendo, nada de mí ha cambiado, vivo diariamente con los mismos pensamientos y las mismas sensaciones y sigo escribiendo”.

Con información de: La Jornada

CD/AT

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