Abr 04, 2026 / 18:45

Leonardo Linares, heredero de la tradición cartonera para la quema de los judas

México.- Desde 1930, la familia de don Pedro Linares (1906-1992) ha transmitido de generación en generación el trabajo artesanal de las figuras de carrizo y cartón. Su nieto Leonardo Linares hoy en día continúa con esta tradición en la elaboración de los judas para la llamada quema grande de la judería dentro de la Ciudad de México, que se realiza en Semana Santa.

El sábado 4 de abril, en la calle Oriente número 30, de la colonia Merced Balbuena, atrás del Mercado de Sonora, en punto de las 19 horas se realizará esa tradición familiar y comunitaria que atrae a decenas de personas.

Judas gigantes de más de tres metros que representan a diablos cobrarán vida antes de arder. Se trata de figuras elaboradas a manera de crítica a los agentes del Sistema de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y Donald Trump, entre otros, así como personajes de payasos.

En entrevista con La Jornada, Leonardo Linares recordó que su abuelo Pedro comenzó con esta tradición en el barrio porque al terminar la venta de sus judas, decidió quemar las figuras que le quedaban en lugar de guardarlas todo un año, así que dijo: “comemos, descansamos un ratito y ya en la tardecita los quemamos”.

Mencionó que la quema de judas en la Balbuena se ha expandido conforme los años, pues ya no sólo es para la comunidad, sino que también llegan personas de otras ciudades, incluso extranjeros.

“Poco a poquito empezó a crecer esto y hasta se internacionalizó, porque vienen artistas extranjeros que quieren pintar con nosotros las figuras; por eso, sin temor a equivocarme, ahora mucha gente le llama la quema grande de la judería dentro de la Ciudad de México.”

Linares contó que al igual que con su abuelo, en la colonia siguen con la tradición de quemar a los judas el Sábado de Gloria, porque simbolizan el mal. “La familia ha sido como la punta de lanza de la cartonería y de cómo funciona la técnica de papel y cartón; obviamente mi abuelo es uno de los precursores de este arte, sobre todo de los alebrijes. Mi papá, Felipe, aporta más que nada el pulimiento para trabajar como si fueran esculturas; es meticuloso en el detalle de la pintura”, agregó.

Disciplina, lo más importante

En la charla, sostenida en la azotea de su casa, donde elabora las enormes figuras de diablos y otros personajes, Leonardo rememoró sus primeros personajes cuando tenía 12 años. “Comencé ayudando a mi papá, a mi abuelito y a mis tíos, pero cada quien tiene su taller; a veces venía mi abuelo al taller de mi papá. Con mi abuelo aprendí que debía pintar igual que él o que mi papá, dependiendo a quien le ayudaba, y de ahí uno saca su estilo, de esa fusión. Pero lo más importante en este trabajo es la disciplina”.

A lo largo de su vida, la familia Linares se ha dedicado a realizar figuras relacionadas con los temas actuales y siempre han desarrollado la cartonería, aunque antes eran conocidos sólo como artesanos de la técnica de papel y cartón.

“Nosotros acuñamos en 1980 el arte de la cartonería. En ese tiempo nos pidieron impartir una serie de talleres en el Museo Casa Estudio Diego Rivera, y como antes no había Internet, las papeletas de las convocatorias se lanzaron para armar un judas con la técnica de la cartonería, lo que funcionó muy bien con la gente.

“Pero también hubo confusión sobre el taller que se ofrecería, porque varias personas pensaban que realizarían una especie de pepena, pues asociaban la cartonería con cartón, y parte de nuestro trabajo fue explicarles en qué consiste este oficio.”

Para el nieto de don Pedro Linares, el trabajo de la cartonería es una importante rama dentro del arte popular mexicano, reconocida como un patrimonio vivo heredado y transformado por generaciones de maestros cartoneros.

Explicó: “Antes, en Semana Santa, nos conocían como los juderos; si hacíamos calacas, pues nos decían calaqueros, pero no teníamos algo que nos representara como una figura, hasta que acuñamos el término de la cartonería, donde se engloban todos estos trabajos que hacemos”.

Linares lamentó que los nuevos cartoneros muchas veces no saben explicar a qué se dedican exactamente, e incluso cuando se les pregunta por su trabajo, no saben qué responder porque no tienen una especialidad.

“Nos tratan de puristas y qué bueno que lo somos”

Al hablar de las técnicas en la cartonería, dijo: “las nuevas generaciones nos tratan de puristas, pero qué bueno que somos puristas o tradicionalistas. Por ejemplo, nosotros hacemos los judas con los materiales de siempre: cartón, carrizo, y el hilo de algodón, que ahora se le pone por comodidad para que no esté tan amarilla la figura; esto es lo único que ha cambiado, pero en todo lo demás es lo mismo”.

El maestro artesano comentó que en la elaboración de los judas, la figura debe estar un poco chueca, porque la idea es que se vea grotesca debido a que representa el mal. Deploró que los jóvenes cartoneros hacen sólo monigotes en forma de diablos a pesar de que existen más personajes.

“Además de los diablos, se pueden crear charros, payasos, el lagartijo y personajes de moda como Donald Trump, los agentes del ICE y autoridades de la FIFA; todos los que se portan mal están reflejados en los judas”, relató.

En la tradicional quema de judas en la Merced Balbuena de las familias Linares y Diez de Sollano Linares se pondrán a la venta piezas como calaveras, cráneos, llaveros, juditas y máscaras.

la jornada

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