Mar 24, 2026 / 09:34

"Me cautivó la locura de Gaudí de imaginar sin límites": Javier Marín

Madrid.- Javier Marín es uno de los tres creadores –junto con los españoles Miquel Barceló y Cristina de Iglesias– que presentaron hace un par de meses un proyecto cuyo fin es la culminación de la catedral de la Sagrada Familia, del arquitecto modernista Antoni Gaudí, en concreto para la fachada de la Gloria.

El encargo podría convertirse en una de sus obras más importantes, de ahí que los nervios estén a flor de piel, según reconoció en una entrevista en Madrid con motivo de la inauguración de una muestra retrospectiva de su obra en la galería Hilario Helguera, en la sucursal de la capital española. “Me cautivó la locura de Gaudí de imaginar sin límites”, expresó.

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A pesar de que Gaudí murió hace 100 años, el 10 de junio de 1926, antes de su inesperado fallecimiento –debido al atropellamiento por un coche– dejó establecidas las etapas de construcción de la Sagrada Familia, que está a punto de concluirse. Este año se terminará la llamada torre de Jesucristo, la más alta, de 172.5 metros, y una de las 18 que forman parte del proyecto.

Así, para terminar el sueño del arquitecto catalán y de los propios urbanistas de Barcelona, sólo quedaría pendiente el pórtico o la fachada de la Gloria, que forma parte del diseño original y que fue concebida como el gran pórtico catequético del templo a fin de representar el camino de la humanidad desde el pecado hasta la salvación: el juicio final, el purgatorio, el infierno y la gloria eterna. Gaudí planeó una escalinata monumental para salvar el desnivel de 4 metros entre las calles aledañas al templo central, ya que esa escalinata incluiría un puente elevado sobre el cual circularían vehículos.

Y esa es la idea en la que se inspiraron los tres artistas que fueron elegidos para presentar sus respectivos proyectos, incluido Marín, que entre diciembre y febrero pasado realizó dos presentaciones secretas y de las que no puede revelar muchos detalles, una con el patronato de la Sagrada Familia y otra con el cónclave de teólogos que velan por la fidelidad bíblica del monumento católico, debido a que es un inmueble que pertenece a la Iglesia.

Se prevé que la decisión final se anuncie el próximo mes, si bien todavía hay muchas incógnitas abiertas, sobre todo y la más importante, si finalmente se realizará y supera las reticencias de los vecinos de las calles aledañas, cuyas viviendas serían expropiadas para demolerse y así completar el plan de Gaudí.

En este contexto, Javier Marín explicó a La Jornada su “nerviosismo” ante el veredicto final de un proyecto que le cambió la forma de mirar. En meses recientes se ha adentrado como nunca en ese universo modernista de Gaudí para intentar entenderlo, llegando incluso a pasar horas en silencio y en soledad en el templo barcelonés, un privilegio que le ofrecieron por su condición de artista seleccionado para diseñar el pórtico de la Gloria.

“A finales de febrero hice la última presentación, una más afinada del proyecto que presenté a la junta teológica. Creo que me fue muy bien porque ya tenía las maquetas que vinieron desde México, los dibujos, las fotos, etcétera. Hubo muy buenos comentarios de los teólogos, así como del patronato, de la comisión artística y de los arquitectos, a quienes escuché muy entusiasmados. Pero no nos dejan contar más.”

En cuanto al proceso para adentrarse en el universo de Gaudí, Marín explicó: “fue muy completo para tratar de entender muchas cosas, como la arquitectura de Gaudí y comprender mi propia propuesta. Y al final siento que sí hay una huella de Gaudí, ya que el diseño general es de él, pero aquí uno de los desafíos era de qué manera se abría el dialogo entre él y los artistas contemporáneos, pero sin alterar la unidad y al mismo tiempo con cierta evolución de la forma, algo que sirviera de transición entre un estilo y otro”.

Marín agregó: “después de toda esta indagación, me cautivó su locura, su capacidad de ir mucho más lejos, de imaginar sin límites. Me impresionó cómo puedes concebir una obra tan grande, que sabes que va a tener que ser completada por otras personas en tiempos por venir con nuevas tecnologías”.

Exposición retrospectiva

En cuanto a su muestra Deus Ex Machina en la galería madrileña, Marín explicó que es una pequeña retrospectiva en la que se incluyeron piezas de sus primeros trabajos hasta algunos más recientes, en los que incursionó por primera vez en la inteligencia artificial para la construcción de figuras escultóricas.

“La mayor parte de la obra que se presenta ahora fue expuesta y preparada para una exposición en Roma hace un año, en el Palacio de las Exposiciones y las Termas de Diocleciano. Hay una pieza que tiene que ver con las primeras series que trabajé, relacionada con la experimentación entre materiales orgánicos mezclados con sintéticos, los que tienen un simbolismo y una narrativa detrás; por ejemplo, el amaranto, que es ritual, y otros contemporáneos como la resina poliéster. El objetivo fue revisar mi investigación sobre la materialidad, con la forma.”

La exposición estará abierta al público en la galeria Hilario Galguera hasta el 26 de abril

Con información de: La Jornada

CD/AT

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