Mar 15, 2026 / 12:19

Auténtico Gran Café de la Parroquia 1808 se remodela y tendrá un museo vivo de Veracruz

-Se expondrán los recuerdos acumulados en los más de dos siglos

Veracruz, Ver.- El Auténtico Gran Café de la Parroquia, un tesoro histórico enclavado en el puerto jarocho, ha cerrado sus puertas temporalmente. Un anuncio en la entrada, que reza “En remodelación”, sorprendió a los turistas y a los veracruzanos, quienes se acercaron esperando la tradicional bienvenida del lugar. Una taza de café con leche, el ritual del “lechero”, y ese ambiente único que solo este sitio es capaz de ofrecer.

Situado frente al Malecón de Veracruz, este café no es solo una cafetería, es un testigo silencioso de la historia de la ciudad y del país. Fundado en 1808 por migrantes españoles, el lugar comenzó bajo el nombre de Pulpería del Portal de la Parroquia, un modesto negocio donde se vendían aguardientes, vinos, mistelas y, por supuesto, café. Con los años, ese rincón del puerto se convirtió en un espacio legendario, un lugar donde el tiempo parecía detenerse, permitiendo que ricos y pobres, políticos y artistas, locales y turistas se fusionaran en su rutina diaria.

A lo largo de dos siglos, este icónico establecimiento ha acumulado una vasta colección de objetos y documentos históricos. Papeles, fotografías, carteles, objetos de los primeros años, hasta el más reciente artículo que sirvió para seguir escribiendo su historia. En la remodelación, este acervo será expuesto al público, no solo como un homenaje a sus más de 200 años de historia, sino también para que las generaciones venideras puedan conocer de cerca las tradiciones que se han mantenido vivas durante tanto tiempo.

Los aromas que emanan de las cafeteras italianas de principios del siglo XX, las ceremonias de servir el café con leche en su tradicional forma de “lechero”, y los famosos “huevos tirados” forman parte de esa magia que ha logrado mantener al Auténtico Gran Café de la Parroquia a flote, incluso en tiempos difíciles. Cada taza de café servida aquí no es solo una bebida, es un ritual que invita a la reflexión, a disfrutar del momento presente, rodeado de un ambiente que recuerda a los tiempos pasados.

La familia Fernández Ceballos, actual propietaria, ha preservado esta tradición con un esmero que va más allá de lo comercial. Lo han convertido en un espacio donde la historia se vive, donde se sienten las vibras del puerto, y donde cada visitante, al igual que los habitantes de Veracruz, tiene la sensación de estar en casa.

El cierre temporal es solo un capítulo más en la historia de este lugar, que promete resurgir más majestuoso que nunca. Con la remodelación, el Auténtico Gran Café de la Parroquia no solo mantendrá su esencia, sino que la llevará a nuevas generaciones, quienes podrán admirar, además de su café y platillos, todo el legado cultural que ha sido parte del alma de Veracruz.

Cuando sus puertas se abran nuevamente, el puerto recibirá de nuevo a sus visitantes, ya no solo con un café exquisito, sino con la posibilidad de sumergirse en la historia viva de un Veracruz que sigue intacto, a pesar de los años, en cada rincón de este café bicentenario.

Y así, como siempre, el Auténtico Gran Café de la Parroquia seguirá siendo más que un simple lugar para tomar un café. Será una ventana a la historia, un refugio de tradición y, sobre todo, un espacio donde el pasado y el presente se encuentran para crear recuerdos imborrables.

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