Las palabras convencen…pero el ejemplo arrastra
Las palabras del profesor Esteban Bautista Hernández en la asamblea informativa de Morena en Cosoleacaque, no tuvo desperdicio. Hizo una breve capsula del tiempo como gente de izquierda y caló muy hondo entre los asistentes lo que dijo desde lo más profundo de su alma.
De lo que se captó en sus palabras fue que la soberanía no se negocia. El pueblo está alerta.

La historia de los pueblos no avanza en línea recta. Avanza entre resistencias, traiciones, sacrificios y momentos de dignidad. México no es la excepción. El movimiento de transformación que hoy gobierna este país no surgió de la nada ni fue una concesión graciosa del poder. Es el resultado de décadas de lucha popular, de organización social y de una memoria histórica que se negó a ser borrada.
Desde 1988, cuando el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas encendió la conciencia nacional y el sistema respondió con fraude, quedó claro que la democracia en México no se regalaría. Se intentó apagar esa llama en 1994, se simuló una alternancia en 2000 y se volvió a robar la voluntad popular en 2006 y 2012. Sin embargo, el pueblo resistió. Y en 2018, contra todo pronóstico, la dignidad llegó al poder.
Ese triunfo no fue solo electoral; fue moral, histórico y profundamente político. Demostró que desde la izquierda sí es posible gobernar, que el país no estaba condenado al neoliberalismo depredador ni al saqueo institucionalizado. Demostró que el Estado podía volver a servir al pueblo y no a una minoría rapaz.

Pero ningún avance popular ocurre sin reacción. Los intereses que durante décadas convirtieron a México en botín no se resignaron. Hoy asistimos a una nueva ofensiva. Una guerra sucia bien orquestada, nacional e internacional, cuyo objetivo no es mejorar al país, sino recuperar privilegios perdidos.
No se trata de errores aislados ni de críticas de buena fe. Se trata de una estrategia conocida en América Latina. El llamado “golpe blando”. Una combinación de ataques mediáticos, judicialización de la política, financiamiento externo, presión internacional y manipulación social. El libreto ya se aplicó en Brasil contra Lula da Silva, en Bolivia, en Argentina y en Venezuela. Ahora vuelve a activarse en México.
En esta guerra participan intelectuales orgánicos del conservadurismo, medios de comunicación alineados al capital, opinólogos que jamás fueron electos por nadie y falsos activistas que hablan en nombre de la sociedad civil mientras responden a intereses extranjeros. Todos repiten el mismo mantra. Que los gobiernos de izquierda no sirven, que el pueblo no sabe votar, que la democracia solo vale cuando gana la derecha.
Pero el pueblo tiene memoria. Recuerda los años del abandono del campo, de los salarios miserables, de los adultos mayores olvidados, de los jóvenes sin futuro, de los niños pobres frente a una élite obscenamente rica. Recuerda un país dividido en dos. El México del hambre y el México del privilegio.
La transformación incomoda porque rompió ese equilibrio injusto. Porque puso primero a los pobres. Porque recuperó la rectoría del Estado. Porque habló de soberanía energética, de justicia social y de dignidad nacional. Y eso no se perdona en los centros de poder.
Por eso hoy la defensa de la soberanía no es un discurso retórico, es una tarea urgente. Defender la soberanía es defender el derecho del pueblo a decidir su destino sin injerencias externas. Es rechazar la idea de que México deba volver a ser patio trasero de intereses extranjeros o laboratorio de políticas neoliberales fracasadas.
También implica una definición interna clara. Los movimientos populares no pueden darse el lujo de cargar con traidores. No hay transformación posible con quienes venden su conciencia, con quienes sirven a caciques locales o con quienes esperan el fracaso del proyecto colectivo para negociar su beneficio personal. La dignidad no se negocia.
El momento exige claridad política, organización y movilización consciente. No basta con haber ganado una elección; hay que defender el mandato popular todos los días. La historia enseña que cuando el pueblo se desmoviliza, los poderosos avanzan.
México ya eligió un camino. No es perfecto, pero es propio. Y ese camino no se va a abandonar por campañas de miedo, mentiras o presiones externas. Porque cuando un pueblo despierta, ya no vuelve a dormir.
La transformación continúa.
Y la soberanía se defiende.
Anoten detrás del calendario las palabras pronunciadas este sábado 17 de enero de 2026, por el coordinador de la Jucopo del Congreso de Veracruz profesor Esteban Bautista Hernández. Al tiempo.
Otras:
Ene 19, 2026 / 11:02
Flor María Sosa entrega guantes a personal de Limpia Pública y reconoce su esfuerzo en Lerdo
Ene 19, 2026 / 10:51
Presentan a nuevos directores y encargados de área en Tamiahua
Ene 19, 2026 / 10:50
Ignacio de la Llave fortalece valores cívicos con honores a la bandera
Ene 19, 2026 / 10:44
Cuitláhuac define su selectivo femenil con respaldo municipal
Ene 19, 2026 / 10:23
¡Apoyo para tu hogar en Fortín!
Ene 19, 2026 / 10:16
Gobernadora Nahle designa a ex alcaldesa de Las Choapas como secretaria de Salud
Ene 19, 2026 / 09:57
Rescata Ayuntamiento de Veracruz a 7 perritos en estado precario en Oasis
Ene 19, 2026 / 09:54
Ene 19, 2026 / 09:48
Arde tractocamión con doble pipa en autopista Veracruz-Puebla 📹
Ene 19, 2026 / 09:44
🤑💸¿Cuál es el precio del dólar este 19 de enero?
Ene 19, 2026 / 09:33
Llega Maryjose Gamboa a Asamblea con Consejeros de CAB con más de 3 mil quejas ciudadanas
Ene 19, 2026 / 09:32
