Ene 14, 2026 / 14:09

CFE: Ineficiente, criminal y mentirosa

Crónicas del Poder

José Luis Pérez Cruz

Abandona infraestructura en el sur

2 años y no pudo cambiar postes frente a escuela

Falta de luz, descuido y llega la muerte

No fue el frente frío número 27 el que dejó a Coatzacoalcos a oscuras. Fue, una vez más, la combinación letal de ineficiencia, negligencia y una narrativa oficial que pretende ocultar la realidad con comunicados triunfalistas en redes sociales.

La Comisión Federal de Electricidad no solo falló en su tarea esencial —garantizar el suministro eléctrico—, sino que además mintió públicamente sobre la magnitud del problema.

Los daños por el frente frío fueron severos, sí, pero no extraordinarios ni imprevisibles.

Uno de los casos más alarmantes fue el de dos adultos mayores que, ante la falta de energía, recurrieron a velas para alumbrarse.

Un descuido provocó que sus pertenencias se incendiaran. La desgracia llegó ante la lentitud del cuerpo de bomberos local reportan vecinos. Una anciana mujer falleció ayer tras las heridas por el siniestro.

Ese episodio resume el tamaño del abandono: cuando la infraestructura falla, la población queda expuesta a peligros que no deberían existir en pleno siglo XXI.

La ineficiencia de la CFE en el sur de Veracruz no es coyuntural, es estructural. Desde hace años se ha advertido del deterioro de su infraestructura: postes vencidos, cableado obsoleto, transformadores saturados.

SABEN DEL PROBLEMA, PERO NO SOLUCIONAN

Las quejas son constantes y los oficios se acumulan en los escritorios, pero las soluciones no llegan.

En Coatzacoalcos, el centro de la ciudad cumplió ayer al mediodía 18 horas continuas sin energía eléctrica, sin explicación clara y, lo más grave, sin certeza de cuándo se restablecería el servicio.

Mientras tanto, en sus redes sociales, la CFE aseguraba que todos los usuarios, desde la cuenca del Papaloapan hasta Coatzacoalcos, ya contaban con energía eléctrica gracias a las brigadas desplegadas durante la tormenta.

La afirmación era falsa. Bastaba caminar por el primer cuadro de la ciudad para comprobarlo.

La mentira institucional no solo agravia, también erosiona la confianza pública y deja al descubierto una preocupante desconexión entre la realidad y el discurso oficial.

CASO PEARSON

A esta cadena de fallas hay que sumar un caso documentado que desnuda la negligencia. Desde noviembre de 2023, autoridades educativas del colegio Pearson, ubicado en la avenida Quevedo de Coatzacoalcos, solicitaron formalmente el reemplazo de dos postes de luz en condiciones deplorables.

El recubrimiento de cemento se había desprendido y las varillas oxidadas quedaban expuestas. No se trata de un punto remoto: esos postes estaban justo frente a la entrada y salida del colegio, por donde diariamente transitan niños, padres y personal educativo.

El documento cuenta con sello de recibido por la CFE el 22 de noviembre, apenas un día después de haber sido ingresado.

El mismo oficio fue entregado a Obras Públicas del Ayuntamiento, donde la Subdirección de Alumbrado Público lo recibió ese mismo día. Hubo aviso, hubo tiempo y hubo responsabilidad compartida. Lo que no hubo fue respuesta.

Afortunadamente, las autoridades educativas de la SEV suspendieron clases el domingo y ayer no se presentaron maestros ni alumnos tras el regreso vacacional.

Decimos afortunadamente porque ayer mismo los dos postes se derrumbaron. De haber habido actividades escolares, hoy estaríamos hablando de una tragedia irreparable.

Durante más de un año no hubo atención, ni preventiva ni correctiva. El silencio administrativo fue tan peligroso como la corrosión del concreto.

La metáfora es inevitable: la infraestructura eléctrica de la región se parece cada vez más a esos postes vencidos, sostenida por inercias y parches, mientras la corrosión avanza sin que nadie asuma el costo político de repararla.

OMISA Y LENTA

La CFE en la zona sur no solo opera con lentitud, opera con desdén hacia la vida cotidiana de los ciudadanos.

El impacto de esta situación va más allá de un apagón. Afecta la actividad económica, paraliza comercios, interrumpe servicios de salud, pone en riesgo a sectores vulnerables y profundiza la percepción de abandono institucional.

Si no hay un giro inmediato —inversión real en infraestructura, transparencia en la información y responsabilidad ante las omisiones—, los escenarios futuros son claros: más apagones, más riesgos y una ciudadanía cada vez más expuesta y menos confiada.

Por eso, insistir no es exagerar. En el sur de Veracruz, la Comisión Federal de Electricidad ha demostrado ser ineficiente, criminal, negligente y, cuando más se necesita claridad, francamente mentirosa. Y esa combinación, como la electricidad mal manejada, siempre termina provocando incendios.

joluperezcruz@hotmail.com

* Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Cambio Digital.

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