Ene 07, 2022 / 08:00

Evangelio del 07 de Enero de 2022

¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Viernes, 7 De Enero
Día 7 de enero
Calendario ordinario


San Raimundo de Peñafort , San Valentín de Retia

Evangelio según San Mateo 4,12-17.23-25.

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.
Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


BulleSan Gregorio de Nisa (c. 335-395)
monje, obispo
La primavera espiritual (La Colombe et la Ténèbre, Foi vivante, Cerf, 1992), trad. sc©evangelizo.org

“Se levantó una luz” (Mt 4,16)

La naturaleza humana, petrificada por el culto de los ídolos y congelada por el hielo del paganismo, había perdido su agilidad hacia el bien. Por eso el sol de justicia se levanta sobre ese riguroso invierno y lleva la primavera. Al mismo tiempo que los rayos suben al Oriente, el viento del sud hace fundir ese hielo, calentando toda la masa para que el hombre petrificado por el frío sea penetrado de calor por el Espíritu, se funda bajo los rayos del Verbo y sea de nuevo fuente que brota para la vida eterna. “Hace soplar su viento y corren las aguas” (Sal 147,18). El Bautista lo proclamaba abiertamente a los judíos, al decir que las piedras se levantarían para devenir hijos del Patriarca (cf. Mt 3,9), imitando su virtud.
He aquí lo que la Iglesia aprende del Verbo cuando recibe el resplandor de la verdad, por las ventanas de los profetas y el entramado de la Ley, cuando el muro de la doctrina y sus figuras permanece (Ct 2,9). Muestra sombras de las cosas futuras, pero no la imagen de las realidades. Detrás de la Ley está la verdad que sigue a la figura. Por los profetas, ella hace brillar al Verbo para la Iglesia, luego la revelación del Evangelio disipa el espectáculo de las sombras de las figuras. Ella “derriba el muro que los separaba” (Ef 2,14) y el espacio de la casa es invadido por esta luz celeste. No será desde entonces necesario recibir la luz por las ventanas, porque la verdadera luz ilumina todo lo que está en el interior de los rayos del Evangelio.
Por eso el Verbo, que endereza a los que están acabados, grita a la Iglesia a través de las ventanas: ¡Levántate de tu caída! Tú que habías resbalado hacia la boca del pecado, habías sido encadenada por la serpiente, caído a tierra y a quien la desobediencia llevó a la caída. ¡Levántate!

CD/GL

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