Jul 23, 2024 / 08:23

Duelo de Fe: Una Inmersión en los Exorcismos de la Iglesia Católica

Ana Paola Castellanos Díaz

Certamen Estatal de Periodismo Ético DGB 2024 / Reportaje

ESCUELA ANTONIO MARIA DE RIVERA DIURNA

“Literalmente, el demonio tocó a mi puerta,” dijo el Padre Gabriel Ruiz* con una mezcla de seriedad y asombro. Trabajaba en un colegio de la Ciudad de México cuando el director le informó que uno de los conserjes parecía estar poseído. Sin saber cómo, este hombre apareció en su casa y, en un giro inesperado del destino, se convirtió en el primer caso de exorcismo al que se enfrentó. Esta experiencia inicial despertó en él una vocación en su ministerio y por diez años enfrentó a las fuerzas del mal participando en más de 50 exorcismos, una tradición católica que combina lo espiritual con lo sobrenatural de maneras que pocos pueden entender.


La cita fue a las 16:30 horas en su oficina. El Padre Gabriel Ruiz no es como imaginarías a un exorcista, mucho menos a un sacerdote; de no ser por el alzacuello de su camisa, se podría pensar que es un chef francés. De modos sofisticados, amable y con una clara vocación como educador, comenzó nuestra charla de manera contundente: “El demonio existe y no tiene nada mejor que hacer que estar molestando a los seres humanos”.


El camino del Padre Gabriel Ruiz hacia el exorcismo comenzó con una formación rigurosa tanto en México como en Roma. En México, participó en la formación básica organizada por la Arquidiócesis de México y en un congreso organizado por la Asociación Internacional de Exorcistas. Esta formación incluyó seminarios intensivos que cubrían aspectos teológicos, pastorales y psicológicos necesarios para manejar casos de posesión y diferenciarlos de problemas psiquiátricos. En Roma, el Padre Gabriel asistió al curso anual de exorcismo y oración de liberación del Instituto Sacerdos del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, una de las principales instituciones en la formación de exorcistas a nivel mundial.


La Naturaleza del Mal

Cuando pregunté si Dios podría perdonar a los demonios, el Padre Gabriel Ruiz explicó que los demonios no desean ser perdonados. “Si un demonio se arrepintiera, seguramente Dios lo perdonaría, pero ellos prefieren hacer su voluntad en el infierno antes que obedecer a Dios.” El Padre Gabriel enfatizó que, aunque los demonios tienen un ámbito de libertad, al final deben obedecer a Dios. “El demonio es un perro encadenado que llega hasta dónde llega la cadena”, mencionó. Sin embargo, durante un exorcismo, un demonio le dijo: “Sí, tienes razón, estoy encadenado, pero ustedes imbéciles me hacen las cadenas más largas con sus pecados”. Y es que, de acuerdo al Padre Gabriel, el demonio puede manifestarse de varias maneras:

• Infestación: Manifestación del demonio en un lugar u objeto.

• Vejaciones: Afectación externa a una persona, como mala suerte o enfermedades.

• Posesión Diabólica: El demonio posee el cuerpo de la persona, aunque siempre hay un espacio de libertad que no puede tocar.


    El Padre Gabriel Ruiz aclaró que la posesión diabólica es la forma más conocida y aterradora, pero la tentación es la más peligrosa. “El demonio pone todo en bandeja de oro para que le des la libertad de entrar en ti; el pecado es la herramienta más poderosa del demonio”.


    Reglas y Preparación de un Exorcismo

    De acuerdo al Padre Gabriel, la preparación para un exorcismo es rigurosa y espiritual. Los exorcistas deben observar ciertas reglas y prácticas antes de llevar a cabo un exorcismo. Estos pasos incluyen:


    Ayuno y Oración: Los exorcistas ayunan desde días antes del ritual. Este ayuno espiritual y la oración diaria los fortalecen y los preparan para la lucha contra el mal.


    Confesión y Sacrificios: Los exorcistas deben estar en estado de gracia, lo que significa que deben confesar sus pecados regularmente. También hacen sacrificios personales, como rezar a las tres de la mañana, conocida como la hora del demonio.


    Ritual del Exorcismo: Durante el exorcismo, el exorcista sigue un rito establecido por la Iglesia, conocido como el Rituale Romanum. Este incluye oraciones específicas, el uso de agua bendita, el crucifijo, la lectura de pasajes bíblicos y la invocación del nombre de Jesucristo para expulsar al demonio. El exorcista puede interrogar al demonio preguntando quién es, qué hace ahí y cuándo se irá. Si se llega a saber el nombre del demonio, este se debilita significativamente, y es donde entra la Letanía de los Santos, que se recita para invocar la ayuda de los santos en el proceso de liberación. Una vez liberado, se procede a hacer una oración a la Virgen María.


    Este rito puede durar desde minutos hasta años. Contrario a la creencia popular, no todos los poseídos presentan las características que vemos en las películas; muchos pueden llevar una vida normal, pero son pequeños detalles los que revelan que han sido poseídos, como hablar en lenguas desconocidas o revelar hechos y datos específicos. Mencionó además que después de un exorcismo, el sacerdote queda exhausto, ya que hay un gran desgaste tanto físico como espiritual. Además, siempre debe estar acompañado por personas de su total confianza que estén confesados y quienes lo puedan apoyar.

    Puente Jula

    El Padre Gabriel Ruiz explica que aquí en Veracruz existe un pequeño pueblo llamado Puente Jula, conocido como “La Casa del Exorcismo”. En la Parroquia de San Miguel Arcángel se realizan misas de sanación y exorcismos grupales cada viernes desde finales de los años 60, cuando el Padre Casto Arturo Simón Arcos comenzó esta labor espiritual. Tras su muerte en 2011, el Padre Francisco Ugalde continuó con esta tradición. Puente Jula atrae a personas de todo el país y del extranjero. Estas misas, que pueden durar varias horas, son conocidas por los gritos y comportamientos extraños de los poseídos.


    El Padre Gabriel Ruiz, en sus visitas a Puente Jula, ha experimentado de primera mano los fenómenos extraordinarios que ocurren durante los exorcismos. Relató casos de personas que manifestaban una fuerza sobrehumana, hablaban en lenguas desconocidas y presentaban comportamientos violentos y perturbadores. Además, destacó que, en más de una ocasión, objetos como biblias, crucifijos o sillas levitaban sin razón aparente, evidenciando la presencia maligna que enfrentaban.


    En 2012, durante la visita apostólica del Papa Benedicto XVI a México, se enviaron observadores especiales a Puente Jula para documentar y comprender mejor los fenómenos que allí ocurren. Estos enviados del Vaticano confirmaron la autenticidad de los exorcismos y reconocieron la importancia del trabajo espiritual realizado en esta pequeña comunidad.


    A lo largo de su carrera, el Padre Gabriel Ruiz afirma que enfrentó numerosos retos intelectuales por parte de los demonios que estaba exorcizando y, aunque solo en una ocasión sintió verdadero miedo, siempre se apoyó en su fe y formación para superar estos momentos.


    Finalmente, el Padre Gabriel Ruiz explicó que, así como el obispo de su diócesis es quien le autoriza practicar el ritual del exorcismo, de igual manera sus superiores consideraron que debía tomarse un descanso de esta labor y dedicarse a otras encomiendas dentro de su ministerio, por lo que ahora se presenta como un exorcista retirado.


    La lucha entre el bien y el mal no es solo una batalla de fuerzas visibles, sino un enfrentamiento profundo y existencial que define la esencia misma de nuestra humanidad. A través de la experiencia del Padre Gabriel Ruiz y los fenómenos en lugares como Puente Jula, somos confrontados con la fragilidad de nuestra existencia y la constante amenaza de fuerzas que buscan corromper nuestra alma. Este “Duelo de Fe” revela que la verdadera liberación no proviene únicamente de rituales y oraciones, sino de una conversión interna que nos guía hacia la luz.

    *nombre ficticio, utilizado por su petición para proteger su identidad.

    CD/GL

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