Feb 17, 2024 / 10:01

Familia de menor asesinado por guardias de seguridad exigen justicia

Isabel Zamudio

Veracruz, Ver.- En una escalera metálica quedan aún restos de sangre; en el tronco de un enorme árbol de mango, así como en la pared de la casa de enfrente hay orificios de las balas que dispararon los cinco guardias de seguridad privada de la empresa Ferrosur, contra un grupo de recolectores de desechos de la colonia Aluminio, al poniente de la ciudad de Veracruz, el pasado martes 13 de febrero.

Una de esas balas se incrustó en la cabeza de Adán Javier Paredes Aparicio, menor de 14 años que dos días después perdió la vida.

Hoy, tres de los guardias de seguridad han sido liberados, a pesar de que las cinco pistolas fueron disparadas y la bala que costó la vida de Adán Javier permanecía en su cabeza. Su familia exige justicia, la abogada de oficio que le asignaron durante la audiencia se la pasó metida en su celular, mientras la defensa de los guardias, ex militares dos de ellos, intentaba obtener la libertad de los únicos dos que siguen detenidos.

El padre de Adán Javier teme que el crimen de su hijo quede impune.

“Hubo cinco detenidos y está la preocupación porque tres se fueron, tres los dejaron en libertad anoche en la audiencia, nomás se presentaron dos y la parte defensora de ellos dicen que en 72 horas salían estos también”. Estamos demandando que se haga justicia, a los cinco porque los cinco dispararon, -¿Todos dispararon?- -Sí las cinco armas estaban disparadas, las cinco armas que ellos portaban ente cortas y largas”-.

El martes por la mañana una camioneta de la empresa de seguridad llegó hasta donde se encontraban un grupo de jóvenes recolectores de desechos, se suscitó un altercado y los cinco elementos abrieron fuego contra las personas que se encontraban en el patio de una vivienda colindante con la propiedad de la empresa ferrocarrilera.

A 20 metros de distancia, dentro del patio de la casa, estaba Adán Javier quien se desplomó al recibir una de las balas en la cabeza; hubo más personas heridas, pero temen presentar denuncia.

Las balas cruzaron la vivienda, la calle principal de la colonia irregular, y se incrustaron en la barda de otra casa, donde se observan los orificios. Es el segundo caso donde una persona de la misma colonia pierde la vida en circunstancias similares. El menor fue llevado a un hospital privado que hoy les exige el pago de casi 100 mil pesos, a una humilde familia con siete hijos, que vive de los desechos reciclables que colecta.

“Sí hay, (más heridos) pero los otros no quieren nada, si hubieran querido ya hubieran tomado cartas en el asunto … Ya aquí ya son dos muertes con él, anteriormente ya hubo una muerte, hace un año y medio hubo una muerte por ese lado, porque son guardias de seguridad pero sin estudios”.

La familia del menor decidió donar sus órganos para darle la oportunidad de vida a otros niños.

La madre de Adán Javier dijo que su hijo vino a esta vida con un propósito y se fue muy pronto.

Piensa que parte de ese propósito es darle la oportunidad de una mejor vida a otras personas enfermas.

“Porque yo tengo la esperanza de que otro niño tenga vida, y voy a tener esperanza de que fue el propósito para que él viniera a esta vida, porque él está muy chiquito, me oigo egoísta, pero a lo mejor un niño sí es compatible, no”.

Este fin de semana Adán Javier será velado y sepultado; los vecinos de la colonia Aluminio tienen coraje por lo ocurrido, pero temor de hablar y ser otra víctima más.

La familia teme que el crimen quede impune, como ya sucedió con el de otro joven vecino año y medio atrás a quien también le dispararon elementos de seguridad.

Algunos de ellos son exsoldados, que tal vez confundan a la gente humilde con criminales y accionen sus armas como lo hicieron contra el menor y otras personas de la colonia asentada a orillas de la carretera federal Veracruz-Xalapa.

CD/YC

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