Jun 03, 2022 / 06:00

📜 Efemérides del Periodismo Mexicano: Melchor Ocampo

Melchor Ocampo, “el filósofo de la Reforma”, murió fusilado, sin formación de causa, el 3 de junio de 1861 en Tepeji del Río o Caltengo, Hidalgo. Nació en Pateo, Michoacán el 6 de enero de 1814. Cursó el bachillerato en el Seminario Tridentino de Valladolid (1824-1830). Se tituló como abogado en la Universidad de México.

En la segunda mitad de los años treinta colaboró en El Filógrafo, periódico liberal de Morelia. Viajó por Europa entre 1840 y 1841 y sus cartas se publicaron en El Museo Mexicano como “Fragmentos de los viajes de un mexicano por Francia, Italia y Suiza”. En París visitó a José María Luis Mora e ingresó en la Sociedad Asiática.

En 1842 fue diputado por Michoacán al Congreso Constituyente, en el cual defendió al federalismo. Más tarde fue gobernador de Michoacán en varias ocasiones, y ministro y consejero de los presidentes Juan Álvarez y Benito Juárez, y a él se debieron diversas circulares aclaratorias de las Leyes de Reforma.

Sus ideales políticos, dice María del Carmen Ruiz Castañeda en Periodismo político de la Reforma de la Ciudad de México 1854-1861, pueden resumirse en dos puntos principales: Separación de la Iglesia y el Estado e instrucción popular, laica y gratuita.

“Dotado de gran erudición, a la manera de Ramírez, constituye uno de los más firmes puntales de la historia reformista mexicana, y es también uno de los periodistas principales”, pues como dice su mejor biógrafo (Eduardo Ruiz, Biógrafa de Melchor Ocampo).

En 1853 fue desterrado por orden del presidente López de Santa Anna, por lo que formó parte, como presidente, de la Junta Revolucionaria domiciliada en Brownsville, al lado de Ponciano Arriaga, José María Mata, Juan José de la Garza y Benito Juárez. Redactó casi por entero, el órgano de la Junta, denominado El Noticioso del Bravo.

El triunfo de la Revolución le permitió retornar a México y participar en el gabinete de Juan Álvarez, del cual se retiró voluntariamente por desavenencias con don Ignacio Comonfort; se recluyó en Pomoca, su hacienda en Michoacán. Allí redactó el documento Mis quince días de ministro, que apareció por primera vez en La Revolución, periódico que se editaba en la ciudad de México en noviembre de 1855, y fue reproducido por otros. Entre sus párrafos se encuentra uno que habla de la confianza de Ocampo en la prensa como medio de represión de los abusos políticos: “La publicidad es la mejor de las garantías de los gobiernos. Si el hombre público diera cuenta de sus actos, la opinión no se extraviaría tan fácilmente sobre los hombres y las cosas”.

Colaboró también con El Zurriago y El Siglo Diez y Nueve, entre otras publicaciones. Después de su actuación durante la Guerra de Tres Años, en el puerto de Veracruz, se negó a seguir participando en la política activa, y regresó a Pomoca nuevamente, desde donde continuó escribiendo para los periódicos. De 1861 data su controversia con Miguel Lerdo de Tejada, publicada en El Monitor y El Tiempo.

“De su retiro lo arrebató una gavilla reaccionaria, que lo fusiló arteramente el año de 1861. Su muerte, acorde con su vida, lo elevó al rango de apóstol de la democracia mexicana”, dice Ruiz de Castañeda.

En el Liberalismo mexicano, el maestro Jesús Reyes Heroles sitúa a Melchor Ocampo en la línea de un liberalismo social, de pensar que la propiedad está para servir al hombre y no para esclavizarlo.

CD/YC

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