Ene 26, 2022 / 06:00

📜 Efemérides del Periodismo Mexicano: Justo Sierra Méndez

Justo Sierra Méndez, abogado, periodista, maestro, historiador, poeta, político, restaurador de la Universidad Nacional Autónoma de México, nació el 26 de enero de 1848 en Campeche y murió en Madrid, España, el 13 de septiembre de 1912.

En 1871 obtuvo el título de abogado, ocupó una curul en el Congreso y el sitial de magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue subsecretario de Instrucción Pública y ministro de Instrucción Pública y Bella Artes.

Restauró con nuevo sentido la Universidad Nacional de México en 1910, y en 1912 fue nombrado ministro plenipotenciario en España.

“Maestro auténtico de México, es uno de los hombres más relevantes en el mundo de la cultura y la política mexicana de este siglo”, dice Ernesto de la Torre Villar en Lecturas mexicanas, tomo II.

Agustín Yáñez, el más reconocido biógrafo del maestro Justo Sierra Méndez, señala que los primero trabajos de la hoy UNAM aparecieron por vez primera en El Globo en 1887 y posteriormente, confirmada su fama naciente, en el folletín de El Monitor Republicano, uno de los diarios liberales con mayor presencia donde se publican sus “Conversaciones del domingo” del 5 de abril al 20 de septiembre de 1888.

El 2 de enero de 1869 ingresó a la redacción de El Renacimiento en compañía de Ignacio Ramírez, Guillermo Prieto, Francisco Pimentel, Ignacio Manuel Altamirano y Manuel Orozco y Berra, escribiendo para el folletín de la revista El Ángel del Porvenir dentro del marco de la novela y los artículos titulados “Cristal de Bohemia”, “La Cascada de Tizapan” y “La Martínez”; poco después en 1870 al mismo tiempo que escribió en los periódicos El Domingo y El Siglo Diez y Nueve.

En 1874 perteneció a la redacción de periódico La Tribuna, al lado de Ignacio Manuel Altamirano, Julio Zárate, Eduardo Ruiz y Jorge Hammeken Mexia; esta publicación duró del 1 de enero al 28 de febrero de ese año, y sus en páginas publicó dos artículos sobre su pensamiento político y social y apuntó como deberes del gobierno el fomento de la iniciativa individual.

Su preparación por medio de la instrucción pública, incrementó su colonización, llevar la antorcha libertaria del libro a todos los rincones del territorio nacional, en suma todo un esfuerzo nacional generalizado para llevar al país al progreso, a un desarrollo que estaba muy lejano se ser fincado en una natural riqueza, puesto que éramos muy pobres; para el efecto el invocó además del trabajo, la paz, y finalizó pidiendo el trabajo por el interés nacional.

…un gobierno solo nunca ha podido hacer nada; cada uno de nosotros comprenda su deber y hágalo; al trabajo del mundo; propietarios: abrid vuestras tierras al colono, empezad por los indígenas; ciudadanos, el hombre a su labor y el niño a su escuela, a ver si empezamos a dejar de ser pobres, porque lo somos mucho; todos aquellos ilusos que dicen maravillas de nuestras riquezas, nos engañan; la riqueza es hija del esfuerzo humano…

Benjamín Franklin dijo estas palabras que deberían tener siempre presente las naciones y los individuos: “Si alguno dice que puedes enriquecerte de otro modo que por el trabajo y la economía huye de él, porque es un envenenador”.

Tras la declaración que hizo en el Congreso de la reelección presidencial, José María Iglesias se retiró de Salamanca, Guanajuato, y expidió un manifiesto en que asumió la Presidencia de la República. Sierra y otros compañeros lo siguieron, y don Justo Sierra fue jefe de redacción del órgano de aquel movimiento, el Boletín Oficial del Gobierno Interior de los Estados Unidos Mexicanos, cuyo primer número se publicó el 1 de noviembre en Guanajuato, hasta el décimo; los dos siguientes aparecieron en Querétaro, donde el redactor en jefe sufrió un accidente que lo obligó a ausentarse de aquella redacción.

El 5 de enero de 1878 apareció el primer número de La Libertad, integrando el cuerpo de la redacción Santiago Sierra, Francisco G. Cosme, Eduardo Garay, Telésforo García y el propio Justo Sierra, quien escribió el artículo “Programa”, primero de la publicación, para exponer las convicciones que lo mantuvieron firmes al lado de Iglesias en 1878 y dejando a la historia el juicio final; señaló la claridad del diario frente al gobierno de Porfirio Díaz y manifestó que los intereses del periódico estaban al margen de cualquier bandera o interés público.

En 1880 concluyó la segunda etapa de la labor periodística de Justo Sierra, cuando el 27 de abril su hermano, Santiago, murió en un duelo con Irineo Paz, y él se retiró de la redacción, abandonando por largo tiempo su profesión periodística.

A fines de 1880 consagró una nota necrológica al amigo de su padre José A. Cisneros, que rompe su silencio periodístico provocado por un suceso luctuoso; otro, lo provoca a escribir en 1881, se registran algunos trabajos suyos en La Libertad ligada a su situación parlamentaria; asimismo en aquel propio año La Libertad del 28 de febrero al 13 de octubre de 1882 apareció todos los martes con una sección titulada “La Semana”. Es esta tercera fase de la vida periodística de Sierra, se distingue el contenido de sus artículos con el ejercicio de superiores inquietudes y en el plano de realizaciones dentro de la administración pública.

Indica Carlos J. Sierra en su opúsculo Justo Sierra, periodista, editado por el club de periodistas de México, A.C., en 1964.

En obras completas de Justo Sierra se encuentra recogidos sus trabajos publicados en la Revista Nacional de Las Letras y Ciencias, en la Revista Azul y en la Revista Moderna, así como los que se publican en Mundo.

CD/YC

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