Feb 25, 2022 / 06:00

📜 Efemérides del Periodismo Mexicano: Juan María Wenceslao Sánchez de la Barquera

Juan María Wenceslao Sánchez de la Barquera, abogado y periodista, murió el 25 de febrero de 1840 en la Ciudad de México; había nacido el 22 de abril de 1779 en Querétaro, Querétaro, y estudiado Derecho en San Ildefonso, donde se tituló en 1809.

Se dio a conocer en 1806 como periodista en el Diario de México, con poemas firmados con varios seudónimos: Barueq, Arbuerag, El Zagal Quebrana y B. también sobresale como articulista político y en 1808, retirado Jacobo de Villaurrutia de la dirección del periódico, aunque Nicolás de Calera y Taranco figuraba formalmente como editor, Barquera es ya el animador indiscutible. En 1814 asume la dirección del Diario.

En 1808 había fundado el Semanario Económico, y en 1811 El Mentor Mexicano. Barquero perteneció a la sociedad secreta Los Guadalupes y partidario de la Independencia, burló la censura de la inquisición y el gobierno virreinal.

“Barquera fue un periodista inteligente, socarrón y habilísimo en el arte de decir, indirectamente, las cosas más graves”, dice Emmanuel Carballo en Periodismo durante la Guerra de Independencia, y añade: “A Barquera le corresponde el mérito de haber inaugurado en la América hispana el periodismo para niños”, con el periódico El Correo de los Niños.

Publicó también La Mosca Parlera y, consumada la Independencia, se hizo cargo de la Gaceta Oficial.

En El Liberalismo mexicano, tomo I (1957), el historiador Jesús Reyes Heroles hace alusión al pensamiento de don Juan María Wenceslao Sánchez de la Barquera, representante por Querétaro en la diputación provincial de México, quien propone confiar en la Constitución y no creer que sus normas:

Están escritas por la religión que profesamos como opuestas a sus máximas reveladas.

No es así, ciudadanos, porque el pacto social que sirve de base a nuestra Constitución, es tan antiguo como el mundo desde que en él florecieron las sociedades establecidas en las jerarquías de la naturaleza. Su origen consiste en la desigualdad natural de sus individuos para igualarlos a la ley de la comunidad, y sujetar los deberes particulares al espíritu común de este cuerpo moral con la beneficencia recíproca.

Para él son sofistas quienes pretenden que la Constitución choca con la religión: “O, ciudadanos, tiempos es ya de que recobremos nuestra primitiva dignidad, volvamos ya a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César.”

Explicó también Sánchez de la Barquera en La Balanza de Astrea, México, 1820, que hay que contener los deseos del bien insertándolos en la moderación: “Así es que muchos claman por el cumplimiento exacto y ejecutivo de nuestra Constitución en todas y cada una de sus partes, sin considerar que todo nuevo establecimiento es tardío en las transformaciones”. No es posible empezar por los fines: “¿Podrá ser sólido un edificio nuevo, si se construye sobre cimientos antiguos de materiales poco firmes y que estaban desmoronándose?”.

CD/YC

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