Ago 18, 2022 / 06:00

📜 Efemérides del Periodismo Mexicano: Jorge Portilla

“El 18 de agosto de 1963, a los 45 años de edad, se truncó la vida de Jorge Portilla. Su presencia había sido una incitación permanente a la inquisición racional y un reto a buscar con sinceridad la vida propia”, dicen Víctor Flores Olea, Alejandro Rossi y Luis Villoro en la “Advertencia” de Fenomenología del relajo, de Jorge Portilla (1984).

Nació en 1918 en la Ciudad de México, obtuvo la licenciatura en derecho por la UNAM en 1942 y estudió filosofía en México, Francia, Bélgica y Alemania.

Participó en el XIII Congreso Internacional de Filosofía y perteneció al grupo Hyperón.

“Sus publicaciones escasas se encuentran dispersas en periódicos y revistas; en muchas se anota una sorda lucha del autor con las palabras inertes, afán de perforar el cerco de la prosa y tocar personalmente al lector, para recobrar el diálogo perdido”.

Colaboró en Cuadernos Americanos, Revista de la Universidad, revista de Filosofía y Letras, Revista Mexicana de Literatura, suplemento México en la Cultura de Novedades; de diciembre de 1985 a abril de 1959 apareció regularmente en el suplemento dominical del periódico Excélsior una “Quinta Columna” con su firma.

Más tarde, de agosto a diciembre de 1962, publicó semanalmente un Cuaderno de Notas en el suplemento la Cultura en México de la revista Siempre!, allí tocaba los temas más diversos de filosofía, política, literatura o religión. Destinados a una lectura, algunos tienen un enfoque circunstancial; otros en cambio encierran reflexiones cuyo interés rebasa, por mucho, el momento en que fueron escritos.

En Fenomenología del relajo, editado en 1966 y reeditado en 1984, aparecen además de ese ensayo, textos de “Quinta Columna” y “Cuaderno de Notas”; en éstas expresan ideas como la de que:

La filosofía sirve para comprender (…) tal parece que la filosofía es un instrumento cuya eficacia depende de quien lo maneja. Por otra parte, sería imposible encontrar un hombre que no ejercita de alguna manera una comprensión filosófica de las cosas. Los únicos hombres a los que la filosofía no parece enseñarles nada son los maestros en la filosofía.

Al iniciar una plática sobre Thomas Mann y el irracionalismo alemán dijo:

Tengo la palabra sobre Thomas Mann. Durante cuarenta minutos, ese hombre de genio está a mi merced. Puedo hacer de él casi todo lo que me venga en gana, elogiarlo o deturparlo. Hablar con él con inteligencia o estúpidamente.

El león muerto está entregado al hocico del perro vivo. Esta es una de las grandes fallas, tal vez una de las inevitables fallas de lo que podríamos llamar la cultura universitaria. Hombres pequeños, tenemos que revelar a hombres grandes. Naturalmente no podemos hacer ésta operación sin empequeñecerlos. “Un siglo más de lectores y va a apestar el espíritu” dice Nietzche en alguna parte. Me temo que en ésta exposición yo voy a envejecer a Thomas Mann y voy a hacer, tal vez, que el espíritu exhale el mal olor característico de ésta época de lectores pasivos y de escritores sin genio y sin amor al hombre.

CD/YC

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